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Cuenta el romántico alemán, Goethe (1749-1832), que, después de recabar permiso de Dios, Mefistófeles, demonio súbdito del Diablo, accede a obedecer y dar información sobre intrigas con el objetivo de tentar a Fausto, un viejo científico cansado de la vida porque ya no encuentra sentido a la ciencia humana. Frustrado por no poseer todo aquello que desea, entregará definitivamente su alma si Mefistófeles le devuelve la juventud.
Durante años, Fausto oscila entre los excesos mundanos y el arrepentimiento. Egoísta e insaciable, obsesionado con la salvación terrenal. Sin embargo, el Diablo nunca le permite llegar a la plenitud ni al arrepentimiento, amenazándolo y atemorizándolo, por lo que, pasados los años, Fausto muere de manera tormentosa y es llevado al infierno. Solo allí encontrará la eternidad divina.
Quizá inspirados en los placeres del infierno, vuelven ahora, verticalmente organizados a los pies del “Mercado”, nuevas hordas de mefistofélicos conservadores, plebeyos del neoliberalismo, con su piélago de propuestas, las mismas que otrora provocaron desastrosos resultados para la humanidad: Egoísmo, miseria y recortes universales. Solo una religión y solo un Dios: el dinero.
Regresan al poder los gourmets del hambre ajeno, chamarileros atávicos del juego sucio que castiga una y otra vez al mundo más desfavorecido.
Con mefítico aliento, los discursos derechistas hozan la precariedad con fruición, esperando extraer de ella indecentes beneficios particulares. Porque su ideología esencial es la de la plusvalía económica que genera, cuanto más, la indigencia.
Estos arteros de la chamba y la chapuza, perdularios de la honestidad, cacasenos de la sociedad…. pretenden mantener sus beneficios y privilegios apoyados en empresarios especuladores que fomentan para los trabajadores -mediante leyes impuestas a los Estados- el hipogeo laboral.
Están venciendo la batalla quienes piensan que el nivel de desarrollo de un pueblo lo determinan las cuentas y no la calidad de vida de sus ciudadanos.
Es la “victoria democrática” de los mercados, facinerosos de la gestión pública y privada.
Nos esperan tiempos de más trabajo y menos sueldo; de cuentas opacas y paraísos fiscales. Nos dirán que es cosa del necesario ajuste, pero es lo que siempre se denominó explotación y desfalco.
La tecnocracia capitalista propone subvenciones institucionales para la creación de empresas, desgravaciones fiscales para la nueva contratación, despido libre para los mayores y rebaja del salario mínimo para los jóvenes. Todo ello manteniendo el mercado libre de controles que asegure a éstos mercenarios, retiros con millonarias indemnizaciones. Cuentan aún con la indolente crítica de los ciudadanos.
Los líderes incipientes de la globalización dedican más esfuerzo a evitar revoluciones en el primer mundo que a erradicar las causas que las generan. De ahí que sus propuestas de empleo consistan fundamentalmente en policías, guardias y cuerpos de seguridad que defiendan sus intereses de la revuelta social.
Pero ésta plutocracia que pretenden imponer al mundo se encontrará con una nueva e irreversible lucha de clases.
Una nueva revolución –pacífica o no- se está fraguando inconscientemente porque la codicia no se contiene y se sigue condenando a la población mundial a la desigualdad, a la marginación y a la guerra.
Mientras el 6% de la población posea el 90% de la riqueza mundial, no habrá sociedades ni justas ni pacíficas.
Ésta avaricia del poder capitalista provoca escasez, que, a su vez, transforma el hambre violenta en rebeldía.
País por País, pueblo a pueblo, estamos consintiendo que un grupo organizado de corsarios se apropien “democrática y legalmente” de nuestro destino, de nuestras conquistas sociales y, lo peor, de nuestro futuro. La principal causa de que ello suceda es nuestra actitud pusilánime, nuestra escasa participación, nuestra ceguera voluntaria y nuestra torticera fe.
Se avecina la catástrofe, la calamidad….Lo tenemos en las manos y no nos pronunciamos. Implicarnos en la verdadera democracia.
Cuando el desastre sea un hecho, habrá que ir a llorar a las iglesias –y no a los locales de la gente que un día creyó y lucho por la igualdad- porque ellos ya gobernaron y, a nuestro criterio, lo hicieron muy mal.
Nos vemos en el infierno.
Chema de Mingo.
Chamarileros: Persona que se dedica a comprar y vender objetos de lance y trastos viejos.
Artero: Mañoso, astuto.
Chamba: Empleo, trabajo.
Perdulario: Que pierde las cosas frecuentemente. Vicioso incorregible.
Cacaseno: Hombre despreciable, necio.
Hipogeo: Bóveda para conservar cadáveres.
Tecnócrata: Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.
Plutocracia: Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado.
“Pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida.
Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida.
Pasa la vida, igual que pasa la corriente
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente donde me quieran llevar.”
(Romero San Juan)
“Mucha gente preferiría morir antes que pensar. De hecho lo hacen.”
(Bertrand Russel)
Comenzamos el nuevo curso sin atisbar, siquiera levemente, alguna perspectiva optimista de futuro. En este paradigma de la sinrazón en que vivimos, el porvenir se presenta oscuro.
Están próximas las elecciones del recortazo, de la vuelta a la antigüedad, a lo vetusto y primitivo. Ya nos avisan de que solo habrá más trabajo si aceptamos menos dinero; nos retirarán las prestaciones sociales, nos obligarán a devolver los niños al redil masivo, inocuo. Nos controlarán los movimientos, espiarán nuestra libertad, nos quitarán lo básico…. lo nuestro.
Los próximos legisladores nos obligarán a delinquir para poder crear su policía, porque esa sí, la podrán pagar.
Volverán a programar nuestra educación para que todo funcione de acuerdo a unas normas antagonistas al ser humano. Crearán nuevos bancos desde los que hipotecar conciencias ciudadanas. Y quizá todo, algún día, será tan solo de unos pocos privilegiados. Allí nos dirigimos, no soy pesimista, es la realidad de un destino elegido con dudosa independencia.
Las vacaciones apenas han cambiado nada salvo el moreno de nuestra piel (ya quemada desde el invierno). Volvemos a la rutina medrosa, timorata de bienestar, apenas con un renovado hatillo de esperanza a nuestras espaldas.
Hemos exprimido hasta el último halo de paciencia, aceptado menos libertad a cambio de seguridad, menos bienestar a cambio de crecimiento (aunque no sepamos de quién).
Lo hemos dado todo porque nos lo piden con persistente vehemencia desde hace tiempo. Y ahora nos damos cuenta de que la idea consiste en volver atrás.
En este pantagruélico festín de conformismo que se aproxima, apenas nos quedará la vida.
Pretenden convencernos de que somos la parte débil de la estructura social, pero no es cierto, somos los cimientos de todo, sin nuestras manos y esfuerzo, no hay nada. Tan solo nos falta un impulso vital de convencimiento y osadía para devolver socialmente las cosas a su lugar.
Se nos va todo, la vida se nos va, como a un niño de las manos su pelota, como a un anciano el futuro en la bola de cristal; a todos se nos va una manera de vivir siquiera dignamente, como lluvia a las nubes, como irascibles rayos fugitivos se escapan a las tormentas para doler inocentes almas.
La historia reciente se nos va, ante nuestra indiferente mirada, con la espada sin blandir, cerrada, callada, persuadida de miedo; Inútil espada, millones de espadas….sin luchar.
El mundo no se arregla, seguimos sin reconocer al diferente por más hermano que sea. La insistencia de los pendencieros conservadores en hacernos creer que el problema son los inmigrantes, la patria y la religión se difumina, mientras se acerca el lúcido momento diletante de revelar, con sus consejos especuladores y sus ominosas gestiones, a quienes provocan verdaderamente nuestros problemas. Son ellos, fanáticos de la codicia, quienes apartan al ser humano de su destino natural.
Se nos escapa la vida con las espadas envainadas. Atrás quedan ilusiones, proyectos y quimeras que nunca serán, porque nosotros nunca fuimos…. ni queremos ser.
Así las cosas, de las próximas vacaciones, quizá volvamos tostados también por dentro.
Chema de Mingo
R.A. 27-09-11
A mi prima Pilarín (allá donde estés ayudando ahora)
Cerramos el curso con malos augurios. La gangrena se sigue extendiendo por todo este cuerpo celeste que habitamos. Ésta enfermedad tiene nombre: Se llama Capitalismo y se apellida avaricia salvaje neoliberal. Pero, perece que no hay tratamiento disponible.
Se conoce la cura, el remedio se llama: socialización. Pero, los encargados de dispensarla, los intermediarios y los medios de comunicación, que deberían éticamente mostrar todas las alternativas al duro momento que atravesamos, parecen dispuestos a seguir apoyando la ideología del sistema especulativo que les beneficia, aunque sea a costa de la precariedad general y la incultura que conlleva tanta propaganda y tan poca información objetiva.
Cercenando la verdad, condicionando y amenazando a la opinión pública, los mediadores, llámense políticos, jueces, empresarios o medios de comunicación, obtienen beneficios.
Estamos en el mundo del “todo vale por unas perras”-¡Guau!-. Vuelve Maquiavelo con “El fin que justifica los medios”.
-Que un país tiene algo que nos interesa pero no nos lo quiere dar: Se le difama y se le invade. Se cambia el gobierno, se asesina a quienes se resistan y, ¡a disfrutar de los beneficios! (Tenemos justicia propia).
-Que otro país se niega a ofrecernos su materia prima y se opone a nuestra ideología: organizamos un tribunal internacional y nos lo quitamos de en medio legalmente. (Tenemos leyes propias).
-Que los ciudadanos votan a la izquierda: Les subimos los precios, los préstamos y dejamos de invertir. Hasta la crisis. (Tenemos ideas y métodos propios).
-Que se rebelan contra nuestra estrategia de acoso y derribo: Les atamos, les humillamos y les vejamos públicamente. Aunque esté prohibido por el Derecho Internacional. (Tenemos cárceles propias).
Se acabó el mundo de las ideologías, la ética, los valores y la dignidad. Comienza el tiempo de los privilegios, del poderoso y del dinero sucio. Comienza un nuevo mundo teledirigido y manipulado.
La filosofía del neoliberalismo nos dice:
Donde viven en paz, yo vendo armas.
Donde el hombre razona libremente, yo desembarco incultura, plagas de clase y las miserias del consumo.
Donde se disfruta del bienestar social, contraatacamos con el miedo y nuestra ambiciosa alternativa esclavista. Imponemos la inapelable ley de la oferta y la demanda.
Así el mundo y los hombres serán nuestros. Nuestros los bancos, los ejércitos y el Poder. Ese es nuestro mensaje.
Nos dicen: eso es lo que queréis, y apelan a nuestros más bajos instintos; para dividirnos, y que les hagamos el trabajo sucio, unos contra otros.
Si aún no lo ves, no te preocupes, lo acabarás viendo próximamente. En todas las pantallas –incluida la de tu televisor-. Y serás uno más del proceso, un eslabón del engranaje.
Hay una forma de evitarlo, pero es complicada. Tendríamos que pensar todos más allá de nuestro culo. Participar, analizar, manifestar y contrastar hasta encontrar la mejor de las alternativas. Implicarnos.
Pero comprometerse es más complicado que callarse y esperar.
Vamos a dejar que pase el verano, coger fuerzas, pensar y madurar la que nos están liando entre unos cuantos. Nos chulean utilizando el miedo.
Estamos condescendientemente cegados, mudos e inmóviles mientras violan nuestra dignidad.
Vamos cuanto antes al mar, a mojarnos el culo con agua de sal, y esperar que a la vuelta, no entre por él ni el pelo de una gamba.
(Si es que, para entonces, alguien aún lo tiene virgen, claro).
Chema de Mingo
R.A. 13-07-11
Que distinto es el mundo. Aunque los árboles, ríos, animales y plantas no entienden de fronteras, salvo las naturales, los hombres, en la distancia, cambiamos no solo las leyes…. cambiamos hasta la piel.
Mientras en España, un grupo de amigos es detenido por no saber dirigir una Institución independiente como
¿Qué tienen ambas noticias en común? Que a nadie importan.
Las dos noticias aparecen en la misma página de los periódicos, las dos se solapan en televisión. Las dos pasarán en unos días y no habrá cambiado nada.
Me pregunto constantemente de dónde sacan estos grupos de amigos –estos padrinos- tanta impunidad para permitirse gobernar y despilfarrar, robar y matar el futuro, con el arte y con la guerra.
Pero hay otra verdad tan común a ambas causas como evidente.
Israel es un país privilegiado, protegido y aprovisionado por un grupo de amigos occidentales a quienes no les importa que nada crezca a su alrededor si con ello obtienen beneficios.
Como demasiados artistas y gobernantes han demostrado, incluso por encima de la obra y el desarrollo humano, lo único importante es la vanidad y el dinero.
Unos se creen los descendientes directos de Dios “el pueblo elegido” y hacen prevalecer a su gente a costa del hambre, la represión y las carencias del resto de los pueblos.
Otros se arrogan la capacidad de discernir quién vive, recibe becas, graba discos o realiza gira de conciertos y promociones subvencionadas, a costa de la mendicidad que otros han de practicar en garitos de buena voluntad escondidos de los usureros de
Ya sé que no son dos cosas relacionadas, que no tienen nada común una con otra, pero son dos noticias que me duelen, que, quienes deciden, me presentan mezcladas en la misma página de periódico, en el mismo minuto de televisión.
Esperanzas caídas en ambas costas de la misma mar mediterránea por la codicia de incompetentes gestores.
Una cosa tengo clara: todo tiene solución, se trata de apartar intereses y nepotismos que solo favorecen a los amigos.
La armonía entre los pueblos nos hará crecer a todos. El arte es la dulce melodía de volumen, espacio y color escrito que nos permite observar, aprender y comprendernos. Solo hay un ritmo y un compás, un arte libre sin intereses oscuros. El diapasón de la vida es el compromiso común, sin distancias humanas.
Nada bueno traen ni los que se sienten elegidos, ni los que se aprovechan de los amigos. Aunque se mezclen.
Chema de Mingo
R.A. 5-07-11
En la segunda mitad del siglo XIX, el físico alemán H.R. Hertz, descubría al mundo la unidad de frecuencia denominada Hercio (Hz). La posibilidad de modular ondas electromagnéticas facilitaba que la antena de la primera radio se instalara en ese momento.
Se forjaban los cimientos de la comunicación instantánea global que complementaría la difusión de información iniciada siglos atrás por Johannes Gutengerg, con la imprenta tipográfica de letras de plomo y los primeros folletos que sosegaron el laborioso trabajo manuscrito, hasta entonces exclusivo, que realizaban los monjes en majestuosas bibliotecas eclesiales.
El “científico loco” Nikola Tesla (póstumo de reconocimiento), configuró los dispositivos necesarios para la transmisión inalámbrica de energía. La radio convencional se convertía así en una realidad. El invento considerado “más popular” de todos los tiempos, se vería perfeccionado por Marconi y por un comandante español Julio Cervera Baviera que, sin necesidad de hilos, consiguió transmitir voces humanas –y no señales- entre Valencia e Ibiza, allá por 1902.
La comunicación instantánea, era posible en cualquier lugar del mundo. La soledad y el silencio predominante en hogares, quedaban sometidos al albur de sus moradores gracias a la radio.
Por radio se supo de guerras y de su final. Por radio se habló con los hombres de la luna, se trasladaron las canciones hasta lontananza, se abrazaron pueblos ignotos, se enviaron felicitaciones y preciosos mensajes súbitos de amor….la radio afición, salvó vidas.
Quizá la interacción de la radio significó el término del pensamiento único y el inicio de la pluralidad.
La radio nos aproxima, nos enseña y desvela acontecimientos al momento, porque nos traslada fugaces a cualquier parte.
La información pasa al conocimiento general (salvo en épocas de censura), y la cultura, como la diversidad, se extiende gracias al nuevo ingenio.
Un día muy parecido al que hoy disfrutamos, un grupo de comunicadores, alentados por su Ayuntamiento progresista, apostaron por un proyecto leal que sirviera, desde Pajares de Adaja, para interrelacionar, desde la radio, a todos los habitantes de
Convencidos de que la radio es cultura y futuro, estos inagotables cronistas cumplen un año de información, consejos, opiniones, botica, historia, gastronomía, agricultura y ganadería…. Un año de ilusión activa por su lugar.
Es un honor colaborar con vosotros, un privilegio concedido.
Solo deseo que un día, acaso cercano, tengáis la suerte que merecéis y, desde las ondas de esa modesta radio, de un humilde pueblo de Ávila, de vuestras dulces y armoniosas voces, el mundo escuche la noticia más deseada, la más inconmensurable feliz noticia que se puede dar: La de
¡Muchas felicidades!
Chema de Mingo
R.A. 29-06-11
A todos los trabajador@s y colaborador@s de Radio Adaja.
A todos mis amig@s de Pajares de Adaja (Ávila).
Si la economía es un sistema de mercado globalizado.
Tu dinero depende de un banco, que a su vez depende del FMI, cuyos fondos son transferidos y dirigidos por aviesos grupos financieros de EE. UU. e Israel.
Si la política que dicta las leyes que has de cumplir, depende de Europa y se centraliza en Bruselas.
Tu coche se fabrica en Alemania, las ruedas en Francia y la gasolina que lo hace funcionar viene de Arabia, Rusia o Irak.
Si el gas de tu cocina llega desde Argelia.
Tu teléfono inglés necesita los materiales de África.
Si tu leche la traes de Suiza o Francia, como la carne de otros países de Europa.
Tus muebles son de Suecia,
Tu pescado es noruego o de caladeros pertenecientes a los océanos Atlántico e Índico.
Si comes frutas y verduras de Marruecos.
Si tu paz depende de que musulmanes y cristianos, países pobres con materias primas y países ricos con armas lleguen a un acuerdo.
Si tu pan se cultiva en Argentina o Australia.
Si tu oxígeno llega desde Brasil y la selva amazónica….
¿Acaso, no ves necesaria la justicia global?
Tus problemas, son los problemas de todos.
El polvo, los virus y los humos revolotean por todo el mundo. Unas veces vienen y otras van. Lo demuestra la historia.
Por impoluta que presentemos nuestra mesa, nada llegará limpio a ella si no desinfectamos todo previamente desde su origen, desde la misma tierra y desde la mar….hasta el cielo.
Se trata de pintar, con colores de justicia todas las plazas del mundo. Denunciar todos los males en todos los barrios del mundo.
Concienciarnos y concienciar al resto, de que unos dependemos de otros, tan necesarios como libres.
Hemos comenzado un tiempo de suprimir religiones y no de cambiarlas por otras. Un momento de amor al ser humano, colectivo y no individual. Estamos en un instante irrenunciable, apasionante, en que debemos permutar ambición por solidaridad.
Aquellos males como el hambre, la enfermedad, la guerra y la miseria, que ahora parecen lejanos, llegarán hasta nosotros si no los erradicamos a tiempo.
Nunca comeremos, ni conduciremos, ni chatearemos, ni trabajaremos dignamente, si no denunciamos la inmoralidad del “sistema” con nuevos canales de comunicación. “Contribuir a la educación y abrir lo ojos de la gente” que propone el sabio humanista, José Luís Sampedro,.
Para alguien que se considera rebelde, el silencio es un delito.
Es momento de seguir, de participar, de proponer, de llegar más lejos, de exhibir indignación hasta el último rincón del planeta, y demostrar a todos que hay otro mundo posible, más justo y humano.
Ahora o nunca, ¡indignación global!, después será demasiado tarde. Si no cumplimos nuestra función, otros vendrán desde lejos para imponernos trabajar diez horas por cuatrocientos euros y además, pretenderán que les demos las gracias.
¡Al tiempo!
Chema de Mingo
R.A. 22y24-06-11
Se dice que está agotado, que no ha sido más que una rabieta de marginados y ocupas. Pero, todos saben -y sabemos- que no es verdad.
El 15-M, Democracia Real Ya, y los indignados, han calado en muchos de nosotros. Teníamos mermada y adormecida nuestra parte de demócratas indignados, y de repente ha espabilado, como se evidenció el pasado 15 de mayo.
Vuelven los movimientos organizados de los años 60 y 70. Pensábamos que estaba hecho, que la muerte del dictador cambiaría radicalmente las estructuras sociales.
Creíamos que era suficiente, ahora, vemos que no, que lo que reivindicábamos entonces no se ha conseguido. La democracia no sirve sin participación, no existe si hay divorcio entre política, economía, medios de comunicación y ciudadanos.
Alentada por la inteligencia, en honor a la conciencia y la integridad del ser humano, se fragua una nueva revolución: La revolución pendiente.
La historia ha demostrado que el mundo cambia gracias a iniciativas como la del 15-M. Desde el siglo XVIII, con la revolución francesa de 1789 y su “Asamblea Nacional” que acabó con el Antiguo Régimen, o, la revolución de octubre que terminó con el sistema zarista ruso, hasta llegar a Madrid, pasando por las incipientes insurrecciones árabes y americanas.
Las revoluciones que, con más o menos arraigo han modificado los sistemas absolutistas para beneficio social, escribieron y escribirán la verdadera historia. En función del desenlace, pretenderán cambiarla con sus libelos, los heurísticos exegetas de prensa y libros al dictado de vencedores.
A pesar de que en un principio se les intentó ningunear, al final, éstos “perro flautas” han demostrado que el pueblo unido es el único protagonista de la función social. Los poderes políticos y financieros saben ahora que no van a seguir impunes, que lo que no cuestionan los medios en su poder se va a denunciar con gritos de rebelión en calles y plazas de todo el País.
Un grupo de personas desconocidas entre ellas, con el nexo común de la indignación que les produce la vigente estructura política y económica, nos han hecho reflexionar a todos sobre el alcance de nuestros derechos y nuestra dignidad. De repente, hemos reparado en que la distancia existente entre gobernantes, legislación y pueblo, es demasiado amplia.
Gracias al 15-M, el resto del mundo sabe ahora, que España genera excesivas máculas en Instituciones, entidades financieras y procesos judiciales.
Desgraciadamente, el Estado de Derecho sigue torcido…. y enfermo.
La desidia de unos ha favorecido las corruptelas de otros, y eso, también ha venido a combatirlo éste movimiento espontáneo.
La política al servicio de la economía, no ha sabido comprometerse con su tiempo, ni dar respuesta a la nueva iniciativa. (Cómo va a responder a nuevas iniciativas quien no sabe ejecutar las suyas propias). Algo no funciona, y lo que pretenden hacernos creer que funciona, se ha demostrado que no garantiza los intereses de la mayoría, por lo tanto: ¡no vale!
Gracias a
Representantes, empresarios y magistrados que se creían por encima de la jurisprudencia de fiel balanza, saben ahora que la gente, indignada, les va a exigir una organización social más ecuánime.
Porque todos hemos descubierto que no hay discrepancia generacional ni sexista ante la injusticia.
Que la ideología de la calle y la militancia no están tan lejos del acuerdo, cuando agreden los intereses generales quienes tienen la obligación de garantizarlos.
Que el pensamiento, la reflexión, la asamblea y la participación son cosas positivas para el desarrollo y la organización social.
Se ha demostrado que razonar es sencillo, tan solo hace falta honestidad, voluntad e ideas. Y abundan. Porque la verdad más común es siempre algo evidente si se basa en la realidad.
Hemos comprobado que para debatir y llegar a conclusiones no hacen falta oropeles ni fastuosos edificios.
Que las calles y las plazas de nuestras ciudades están para algo más que para limpiarlas de cacas de perros. Están para uso y disfrute de los vecinos.
Se ha evidenciado que la -No violencia- es también un buen método revolucionario.
Las redes sociales virtuales han potenciado una forma de amistad que, por sincera, ha confluido en relaciones de carne, hueso y almas unidas por la razón.
Quizá solo sea el halo de una mariposa que transita por todos los barrios de las grandes ciudades, un insignificante aleteo que pretende transformarse en huracán rebelde dentro del caos a que nos conduce la tiranía económica actual.
Puede que parezca (intencionadamente) que esto quedará en nada, pero esto, que parece nada, acaso sea la chispa que ha encendido la hoguera de un nuevo levantamiento social.
Esto es solo un aviso, un ensayo….
La próxima, “a lo mejor” se convierte en mundial y definitiva.
¡Que así sea!
Chema de Mingo
R.A. 15y17-06-11
A pesar de todo, de la ignominiosa acción de los hombres con poder, que conducen inevitablemente al ser humano hacia la miseria, el hambre, la guerra y la injusticia, estoy convencido de que existe una forma de ser feliz. Es cuestión de supervivencia. Es la necesaria alternativa a la frustración.
A pesar de la esclavitud a que me induce la vida en sociedad, hay un hombre libre dentro de mí, dispuesto a luchar por su dignidad, su sitio y un mundo más justo para todos.
Soy un hombre que observa, analiza, denuncia y actúa. Pensar me hace feliz, Imaginar, me libera, a modo de ensayo, de la ineludible realidad.
Si bien me siento un pensador, a mitad de camino entre el purista Flaubert y el contradictorio Sartre, sumergido entre las aguas turbulentas y difusas de la burguesía y la angustia existencialista de los siglos XIX y XX (poco han cambiado las relaciones humanas desde entonces), atisbo aún un trozo de madera seca flotando en el agua al que asirme. Distingo, aunque a duras penas, otra humilde manera de sobrevivir más dignamente siendo feliz.
No siento envidia por lo que otro piensa, compra o desea. Soy dichoso decidiendo el destino de mi vida y disfrutándola intensamente.
Me considero uno más, independiente, que cree en la simbiosis de mente y cuerpo, procuro que vayan en la misma dirección, así me ahorro muchas frustraciones y estoy contento.
No quiero ser un mediocre conformista, ni empujar a los demás hacia el abismo en el que no deseo caer. Estoy donde me ha llevado la vida por no hacer suficiente presión contra corriente.
Caigo y me levanto continuamente, nunca reparo en la piedra que me hace tropezar, solo distingo el camino que me lleva al mar (con la piedra nunca llegaría).
Ufano vivo la libertad de tomar mis decisiones.
Hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que, para ser bienaventurado no necesito dioses que me asusten, amenacen o castiguen. Solo temo mis errores y que éstos no obtengan perdón de los hombres.
Consciente de que no he conseguido nada, no dejo de intentar cosas y pienso seguir en ello. Nunca me rindo ante lo que puedo ver, tampoco renuncio a mis ilusiones ni a mis ideas (mucho menos, a mi imaginación). No me derrota la apariencia, ni la presencia, ni la capacidad de otro. Creo en mí voluntad de evolucionar y mejorar.
Para ser feliz, procuro no poner fecha a la conquista de nada, así no me llevo decepciones y disfruto cuando llego a cada lugar como si un naufrago encontrase tierra.
Orgulloso me acepto, aún sabiendo que no soy bueno.
Necesito tan solo lo imprescindible, apenas dos mudas, un botiquín y mi bolígrafo; nunca para más, aunque suficiente.
Doy con más placer que pido.
Tampoco considero sabios, mejores ni superiores a los que se promocionan en catálogos de publicidad, no sigo a los que se anuncian, sino a aquellos que adornan con cicatrices mi vida y la de los demás.
Procuro no aparentar más de lo que soy, más que nada por cuestión de espacio, eso me facilita encontrar mi lugar sin desear el de otro.
Disfruto de andar descalzo sobre la tierra, sentir la arena y deambular liviano sobre la madre que me da todo.
Porque se distinguir entre blanco y negro, rojo y azul. A la postre, son todos colores de un mundo plural. Aprecio el respeto.
Soy feliz cuando descubro nuevas raíces de mi ideología.
No considero nada como final, como sabido, como cierto….nunca doy por terminado nada, es una manera de no recrearme en el error. Me gusta aprender.
Suelo decir la verdad, cara a cara, eso me evita sorpresas, disgustos y decepciones.
No me obsesiona el dinero, prefiero ser decente. Al fin y al cabo, ser decente no cuesta nada y a mi me gusta lo barato.
Soy feliz, porque sé que no soy perfecto, y la perfección es como la felicidad, una ilusión que solo se presenta durante súbitos instantes efímeros de la vida….y nunca se queda.
Lo acepto así, y por momentos, me siento feliz.
¡Todos podemos serlo!.
Chema de Mingo
R.A. 8y10-06-11
Oigo en una tertulia de radio, que el movimiento 15M Democracia Real Ya, no es más que una protesta de pataleta. Pues bien, yo pataleo, denuncio y protesto.
Protesto porque un grupo de personajes organizados y protegidos por ominoso secreto, están moldeando el mundo a su capricho favorecidos por la actitud timorata de los gobiernos.
Porque la mentira se ha instalado en el poder como recurso válido y efectivo para tergiversar los asuntos verdaderamente importantes.
Protesto porque seguimos estructurando insensibles, un mundo de privilegios a costa de otro mundo. Porque, en ocasiones pienso, que nuestros representantes, después del voto, se vuelven sordos, ineptos y cobardes.
Protesto, porque no es obligatorio que todas las cuentas institucionales estén claras.
Porque los bancos que provocaron la crisis con su avaricia, se reúnen con el gobierno para pedirle más de nuestro dinero alegando que este año no han ganado lo suficiente, mientras deniegan los créditos que tan irresponsablemente “ofertaron” años atrás.
Protesto y denuncio la política que se hace en los despachos y no en la calle. Porque creo en el debate, en el contraste, en la participación y en la consulta que inspira la auténtica ética política.
Por los miles de puestos de trabajo públicos asignados a dedo por proximidad particular, familiar o de siglas.
Por todos los parados que no tienen recursos ni defensa. Porque las multinacionales nos estafan y lo hacen tras cortinas estampadas con lamparones de protección legal.
Protesto porque se ha instalado en España una casta política, empresarial e institucional de parásitos, pelotas, ganapanes, fariseos, calienta sillas, edecanes, acólitos, cretinos e impresentables que no saben gastar el dinero de los demás (dinero público), sin reparar en el sufrimiento de una sociedad ahogada por la irresponsabilidad de ciertas decisiones, y, en su defecto, por la carencia o el sometimiento de éstas.
Protesto porque los partidos políticos no cumplen ni el 50% de su programa electoral, lo que significa que incumplen su contrato con todos los ciudadanos.
Por unos medios de comunicación sesgados, manipulados y utilizados para anestesiar las mentes y adoctrinar pensamientos.
Por una justicia parcial, mechada de intereses, que dicta sentencias desiguales desde la balanza del “cuánto tienes”.
Protesto porque no quiero oír más que una empresa se declara en quiebra, mientras los incompetentes directivos que la llevaron a ella, siguen cobrando sueldos millonarios además de objetivos y suplementos.
Protesto por tener una administración triplicada, lenta, burocrática y alejada de la sensibilidad social.
Por cobrar 700 euros al mes, trabajar horas gratis, y que te hagan creer además, que eres un privilegiado por ello.
Porque millones de parados, servicios básicos privatizados, y el perjuicio social, son un insulto a la dignidad de una sociedad que quiere progresar y avanzar en valores, derechos y libertades.
Protesto por una educación que busca amaestrar la mediocridad colectiva antes que liberar la excelencia común.
Por la endogamia, el favoritismo, la demagogia, el amiguismo, y la vulgaridad que se han instalado durante los últimos años en instituciones, empresas, medios, contratos, subvenciones y concursos de España.
Protesto por una corrupción urbanística que ha especulado con toda la tierra de nuestro país sin que nadie pague por ello como debiera.
Porque los Partidos no reaccionan ante la indignación de la gente que protesta pacíficamente en la plazas de todas las ciudades. Porque nadie se dé por aludido. Por la vergonzosa contumacia de mantener imputados y corruptos en las listas electorales.
Protesto porque quiero una nación, un mundo y una sociedad mejores, no solo para mí, también para las generaciones venideras.
Protesto porque es lo que ahora me pide mi dignidad, que en definitiva, es lo único que tengo y para lo que no preciso abrir una cuenta bancaria ni pagar impuestos.
Porque el día que me marche, al menos habré intentado lo que siempre quise para éste mundo: Hacer de él un sitio mejor.
Por eso, protesto, lo digo y me muevo.
Y pido con humildad, que todos, independientemente de ideología, raza, religión, condición o clase social, hagamos lo mismo de manera responsable, pacífica y tranquila, pero enérgica y contundente a la vez.
Porque tienen que escucharnos dentro y fuera de las urnas, antes, durante y después de la toma de decisiones: políticos, empresarios, jueces y mandatarios de España y del mundo.
Porque nosotros somos todo, y ellos, sin nosotros, ni pueden ser, ni son, ni serán.
(Basado en un texto anónimo que me llegó por mail)
Chema de Mingo
R.A. 1y3-06-11
Han pasado muchas horas, y aún no he digerido este estrepitoso fracaso electoral. De la misma forma que celebro la democracia, en ocasiones lloro por las consecuencias de ejercerla. Pero, en eso consiste participar, en que el pueblo decida quien guiará su futuro, acierte o yerre. Parafraseando a Voltaire: yo daría mi vida por el derecho que tienen los pueblos a errar en sus decisiones.
Estamos en plena terapia del miedo: La crisis; y Las medidas para superarla han provocado que la gente esté perdiendo protección social. Aún así, la mayoría apoya a quienes nos hunden. Será por una actitud pusilánime ante la vida, o quizá, porque les queda la esperanza de su piedad.
Pero no se trata de reprochar nada a la mayoría, sino de analizar someramente algunos de los motivos por los que su opción electoral ha desembocado en éste escandaloso fracaso de la izquierda.
En ésta vorágine de despropósitos universales que causa una recesión económica, las personas tienen pavor, y buscan seguridad en los que poseen el dinero. Aunque después se lo vuelvan a quitar desencadenando una nueva crisis. Se trata de respirar, aunque sea aire contaminado.
Una mayoría del pueblo, indignado, se ha manifestado en las urnas castigando a los partidos de tendencia socialista. Son las consecuencias de haber despreciado la revolución y haberse entregado a los dictados del “mercado”.
Hay una incuestionable razón: La clase política de izquierdas se ha convertido en una casta, en una élite de arribistas, que no se identifican con el pueblo llano. Su objetivo era el sillón y no la gente.
Gran parte de los políticos, tanto de derechas como de izquierdas, han querido aprovecharse de la crisis, unos por egoísmo y otros por temor, pero el pueblo se ha dado cuenta. A los primeros se les consiente, pero en los segundos no se acepta el desarraigo. Es evidente.
Demasiado timorato frente a la pujanza del “neoliberalismo”, un gobierno de izquierdas, nos precipita inexorablemente hacia contratos y sueldos de mierda; hacia prestaciones sociales precarias. A pesar de que las elecciones eran locales y no generales, esto se ha relacionado y ha tenido sus consecuencias.
Los partidos se empeñan en mantener a toda costa las mismas caras que han demostrado no servir a sus ciudades. La gente preferiría encontrar nuevos rostros y nuevos discursos, más claros y más propios de la izquierda. La insistencia de mantener en las candidaturas a personas inútiles, desconocidas para los ciudadanos, amiguetes y familiares, además de imputados en deleznables casos de corrupción, todos ellos abigarrados en las mismas listas, ha tenido sus consecuencias y ésta insolvencia se ha visto correspondida en el sufragio y posterior naufragio.
Se ha fallado en la estrategia de no tener estrategia, de pensar que esto cae solo, que no hace falta pensar, ni movilizarse fuera de los despachos oficiales. De creer que hay votos seguros para siempre. No es así. Ha quedado demostrado. El único tonto, es el que piensa que los demás son tontos.
La falta de fidelidad a la ideología y la escasa representación en ella de la voluntad popular (indispensable en política y en la filosofía del demos=pueblo-cracia=poder), ha provocado un caos identitario de los ciudadanos con el Partido Político referente de la izquierda.
Esta maldita tendencia que tienen los gobiernos a obedecer, a seguir las doctrinas del que manda ha frustrado a los electores, que aburridos y decepcionados, esperaban de sus gobiernos reformistas una alternativa propia y original que, a la postre se ha mostrado inexistente.
La gente ha recibido un mal ejemplo por parte de los progresistas y ahora, el castigo, lo vamos a padecer todos.
La crispación contaminada e interesada, generada desde Los medios de comunicación, en manos de
Demasiada gente piensa ya que ser iguales es algo malo. Son los problemas de complejos y de inseguridad personal. Son los problemas de la falta de educación general. La clave de todo.
Se ha fallado en muchas cosas, ahora, nos queda lo mejor, lo interesante: volver a intentar cambiar el mundo, pero, esta vez, comenzando por nosotros, uno por uno hasta llegar a todos. Un poquito más de ideología, de implicación, una dosis de voluntad, ética y autocontrol. Unidos desde la independencia. Algo parecido a un 15 de mayo en
Chema de Mingo
R.A. 25y27-05-11
¡DEMOCRACIA REAL, YA!
Estoy contento porque el domingo voy a tener la oportunidad de botar con “b” de mi vida lo que no quiero. El domingo en las urnas, voy a pronunciarme. No sé quién será el mejor, quizá todos tengan algo de “bueno”, pero yo sé bien lo que no quiero.
El domingo habrá una cajita llamada “urna” en la que yo, que sé quién soy y a dónde pertenezco, podré apoyar a los que en el fondo quiero; donde tú, podrás ejercer el derecho a la queja, y aquel, manifestar en papeleta su indignación. Porque el domingo la cajita tenemos que llenarla de todos.
Para evitar todo esto, el próximo domingo iré a votar, con la frente levantada, con mi traje de apresto sugerente (pagado con mi esfuerzo), de talle de hombre correcto, y pliegue de obligación cumplida.
¡Que por mi no quede!
Chema de Mingo
R.A. 18-05-11
El Poeta griego Hesíodo, escritor del siglo VII a.C., nos relata en su obra “Teogonía” como los dioses, creadores del cosmos, se implicaban y decidían también sobre el destino de los mortales. Junto con Esquilo, poeta trágico, instructor de la democracia y quizá, uno de los trescientos que se enfrentó a los Persas en la “Batalla de las Termópilas”, nos ilustran sobre la influencia de los dioses en la génesis del mundo y la intervención de éstos en el desarrollo futuro del género humano.
Todo estaba a punto para que apareciera la humanidad, incluso los lugares donde buenos y malos deberían ingresar después de muertos.
Todo estaba dispuesto para crear la vida, cuando los dioses delegaron esta labor a Prometeo –el Titán aliado de Zeus- y a su hermano, Epimeteo.
Cuenta la leyenda que Epimeteo, cuyo nombre significaba “el torpe”, llevado por su primer impulso, dotó a los animales de unas características exclusivas para desarrollar su vida en la tierra: fuerza, rapidez, valor, astucia, pelo, plumas y caparazón entre otras. Lo cual privó de habilidad alguna a los hombres para luchar y defenderse de aquellos.
Reconocido el error, Epimeteo suplicó la ayuda de su hermano Prometeo “el previsor”, para enmendar el desacierto. Entonces éste concedió a los hombres una figura más noble que la de los animales, permitiéndoles caminar de pié.
Pero los humanos pretendían los mismos privilegios que los habitantes del Olimpo y los animales para ejercer superioridad sobre ellos, y desafiaban constantemente a los dioses que, ofendidos por la soberbia y por el continuo proceder egoísta e injusto de los mortales, decidieron privarles del fuego, quedando desde ese instante, condenados al frío y otras necesidades.
Prometeo, conmovido por el destino que esperaba a los hombres, engañó a Zeus y, provisto de una tea, repartió el fuego por toda la tierra, salvando del exterminio a la humanidad.
Airado Zeus, castigó a Prometeo a morir atado sobre una piedra y decidió enviar a Gea (
Desde entonces, deambulan etéreas entre la humanidad todas las calamidades contenidas en la “Caja de Pandora”.
Nunca se supo el final de ésta historia, nadie sabe cómo terminó la leyenda de Prometeo.
Los últimos escritos descubiertos, narran que llegará un día, a pesar del castigo que sufren los mortales, en que todos vivirán en igualdad, con las mismas oportunidades y enfrentados a los dioses causantes de su fatal destino. Describían éstos papiros, el momento en que todos los seres humanos trabajarán unidos haciéndose imprescindibles unos para otros. Las enfermedades serán erradicadas porque se utilizará el mayor privilegio de los humanos: la inteligencia, para construir el bien común.
El agua y todos los productos que brotan en la naturaleza serán repartidos equitativamente entre
Todos los problemas se solucionarán en el momento en que los hombres desarrollen otro de los privilegios que los dioses les han donado: la voluntad. Ahondarán en el interior de su alma y descubrirán la compasión y la solidaridad con todos sus semejantes, desde la infancia hasta el ocaso de la edad.
Se leía en apócrifos escritos, que los humanos deberían inventar otra forma de vida más allá de los dioses, y que, a fuerza de buscarla, la encontrarían con luminosos destellos de libertad.
Prometeo, ofreció su vida, con la anuencia de los dioses, a cambio de un pacto: éstos mantendrían el fuego en la tierra hasta que los hombres pudieran devolver a su caja todos los males. Así, Los humanos dispondrían de oportunidad para gobernar su destino y organizar un mundo mejor.
Y Prometeo, volvió a demostrar se más listo que las deidades, al obligarles a que Hermes, su mensajero, devolviese la caja a la humanidad. En el fondo de ella, Prometeo, arriesgándose frente a los omnipotentes dioses, había escondido la mayor de las cualidades: La esperanza, para que un día la encontrasen los humanos y se quedara conviviendo con ellos.
Ya solo nos queda construir entre todos un mundo mejor, utilizando las facultades y atributos que los dioses nos otorgaron….
Cuando esto suceda, Prometeo volverá para llevarse su caja.
Así está escrito.
(Adaptación libre de las leyendas de Prometeo encadenado y Teogonía: Orígenes del cosmos) De los autores: Esquilo y Hesíodo.
Chema de Mingo.
R.A. 11 y 13 – 05 - 11
Querida mamá:
Hoy me apetece decirte que te quiero. Como si fuera un cuento de aquellos que recitabas, en esas noches de miedo y tripas vacías en las que tú me consolabas. Para que llegue sin pausa, a tu corazón dolido, esa historia de futuro, distinto a lo acostumbrado, que deseo para ti.
Quiero regalarte una fábula que te alegre un poquito la vida. Una fábula de pan, días lluviosos, árboles, miles de hadas y alegría.
Érase una vez un mundo sin fronteras y sin hambres enfermizas, donde los trabajadores tenían derechos y todo se compartía.
Un lugar donde la cárcel no era para pobres, pues ser abogado era oficio de nobles y los barrotes de plastilina.
Vivíamos en un país de más calcetines que uniformes, más mesas que sagrarios, de pocos hábitos y menos penas.
Tú eras casi feliz y no envejecías.
Eras la “princesa del mediodía”, tus rizos eran corales y tus rodillas dos vías de pasos hacia el amor. Tus manos eran dos alas que de niño me mecían en esas noches de sueños. Castillos y poesía eran tus pies cuando danzaban la vida.
No había en el mundo jueces informales de sentencias de hipocresía, ni listas de partidos que no representan a nadie. Ni Alcaldes inmorales, ni comerciantes especulando. Todo se debatía en distintas sesiones de honestas asociaciones que aprobaban los asuntos propuestos por mayoría.
¡Qué mundo aquel, madre!, tan cerquita de tu puerta, escondido en el olvido; tan lleno de amor, de calles llenas de flores, de aceras sin mendigos y aguerrido por libertad.
¡Ojala todas las madres lo hubieran visto! Todos se respetaban y disfrutaban la labor: De cada cual su función, a cada cual su trabajo….cuántas veces lo repetías ante el amable brasero, donde escondías tus piernas bajo aquella mesita de largo faldón.
Así vivíamos, madre, en un mundo sin tropelías.
Y llegó la falsa moneda, con hipotecas y bancos, abogados y señores, ventajas y privaciones que la enfermedad del destino trajo, anunciada en televisiones, cargando la nueva era de cohetes y submarinos.
¡Qué bonito era ese mundo!, sin escombros de la guerra, sin pecados, sin mentiras ni rencores. Los hombres eran amables, construían una sociedad plagada de valores, con personas contentas y campos rebosando flores.
Sí, madre, hubo un mundo de cuentos, de fábulas y de utopías.
Tú eras feliz y no envejecías.
Y de pronto, llegaron los hombres de negro, con puros, sombreros y montajes….
¡Maldita vejez, maldita escasez, maldito hambre!
Chema de Mingo.
Con la colaboración de Carmen Aguilar.
R.A. 4-05-11
Vuelven las calles a su lugar, adiós al silencio al olor a cera y a las promesas etéreas. Adiós a
Regresan, el bullicio con sus pecados, las envidias, las mentiras y el hambre que a nadie importa. Retorna la guerra cruel.
Paradójicamente, somos más buenos cuando Dios está muerto. Es resucitar y aún antes de llegar al cielo, comienza de nuevo la sinrazón en la tierra.
Durante unos días de incienso, oro y templos, hemos mostrado nuestra apasionada devoción, recordando la vida y milagros de adorados mitos, tallados con árboles caídos que nunca crecerán, y hemos prometido, de buen corazón, mayor bondad en actos futuros.
Todo, como dicta el mercado reinante, a cambio de favores; nada porque sí, que cirios y velos están muy caros y hay que amortizarlos.
Curiosa manera de suplicar lo divino la que tenemos los humanos. Rogamos a imágenes inertes, que nos aseguren la vida, la salud, el dinero y el amor (un poco más que felicidad). Pedimos a los símbolos e iconos, lo que negamos con nuestros hechos a la necesidad de otros hermanos.
Sin fe no hay ser humano; empero, demasiada fe para tan poco sacrificio.
Un año más, hemos suplicado al cielo lo que tenemos en la tierra (aunque mal distribuido). No hemos pedido un mejor reparto, hemos pedido un trozo mayor. Será porque tratamos a Dios como a cualquier mortal, --te pido diez para que me concedas cinco-. ¡Cómo somos!
¿Y, Qué pensará Dios de todo esto? Si el hijo de Dios regresara a la tierra, vendría con látigo y espada, para darnos en verdad lo que merecemos, porque comerciamos en el templo, y renegamos de Él, cuando menos, tres veces cada día.
¿Por qué imploramos?: Por miedo. Si Dios en verdad es omnipotente, habría que pedirle compasión. Porque no somos justos, ni honestos, ni apóstoles de la verdad. A todo hemos puesto precio, todo lo vendemos por treinta monedas y, algunas cosas, por menos.
Tenemos miedo al destino que tanto denostamos, y nos entregamos al rezo para asegurarlo. Oramos, creemos y nos atribulamos ante Dios, solo por temor.
Como asegura el profesor Manuel Castells “somos descendientes de cobardes porque los valientes suelen estar muertos”
Aquellos que huyen y obedecen, sobrevivirán. Los libres serán perseguidos y los justos sentenciados. Así esta escrito en todos los Libros Sagrados.
El Templo nos quiere sometidos, adocenados y con las rodillas hincadas en la palestra del altar. Pero nuestra naturaleza (venga de donde venga), se rebela contra la maléfica doctrina alterada del catecismo.
Anuncia el Evangelio que el verdadero poder está en nosotros; se trata pues, de resucitarlo.
Vuelven las calles a su lugar, llega de nuevo el ruido, la contaminación y las bajas pasiones. Vuelve con fusiles el egoísmo. Nos reconocemos humanos.
Y la próxima Semana Santa, de nuevo vendrá la lluvia, porque con algo, Dios, tiene que limpiar este mundo de tan ignominiosa y maculada hipocresía.
Chema de Mingo.
Cuando miro a mí alrededor y veo la injusta diferencia que existe entre unos y otros por hacer prevalecer unos intereses sobre las necesidades de la mayoría, me enfado.
Me enfado cuando llego a la conclusión de que en el primer mundo no evolucionamos, no nos desarrollamos civilizadamente. Nos dedicamos a robar y a matar para vivir con privilegios.
Me duele reconocer que unos seres humanos han de padecer conflictos, hambre y pobreza, para que otros mantengamos nuestro nivel de vida.
Me ofusco cuando veo que en la mayoría de los países en guerra, existen materias primas como gas, petróleo, diamantes o coltán, que acabarán, después de ella, en el mundo desarrollado.
Me indigna observar a mi país y sus aliados derrocar mediante batallas desiguales a unos gobiernos que ya no se dejan robar, para sustituirlos por cleptócratas (Poder de ladrones) que esquilman sus países para beneficio propio y de occidente, dejando tras de sí, miseria y analfabetismo.
Cuando veo impotente que Israel, en nombre de su sionismo, y de su religión, ha convertido a Palestina en una cárcel de miedo, represión y muerte.
Cuando Cuba es rechazada en el “primer mundo” por pensar diferente. O Venezuela, por nacionalizar grandes empresas que expoliaban su país; porque suelen ser empresas de las que todos renegamos en los países de origen (Telefónica y Repsol), por sus continuos abusos.
Libia era el país africano con mayor “renta per cápita”. Los beneficios del petróleo se distribuían entre el pueblo mediante organizaciones de trabajadores. Me exaspero cuando pienso que les estamos asesinando para quedarnos con su materia prima.
Obligamos a ser español al pueblo saharaui, le impusimos nuestro dios y nuestro idioma, igual que a la mayor parte de América Latina; ahora, les dejamos al albur de otros imperios, porque ya no les podemos sacar nada.
Explotamos la frondosa selva de El Congo, extrajimos su uranio y después el coltán, hasta dejarlo estéril de vida y de materia prima.
Consentimos la esclavitud infantil en Costa de Marfil por el cacao de nuestros copiosos desayunos.
Me ofusco y me irrito, porque Afganistán, después de nuestra guerra, produce más opio-heroína que antes, (ha pasado de un 20% al 90% de la producción mundial). Después de nosotros, todo está peor allí, incluidas las mujeres. Mientras, Arabia, la oligárquica monarquía aliada, margina a sus mujeres, lapida y condena a muerte. No hay democracia, pero es aliado y por ello, consentido y protegido de rebeliones, igual que Bahrein, Marruecos o Jordania.
Me agobia saber que Al Queda, con Bin Laden, comenzó siendo un aliado de EE.UU. y Occidente contra los talibanes, hasta que éstos decidieron defender de la rapiña sus intereses tribales. Exactamente lo mismo que pasó con Irak y Sadam Hussein.
Me encoleriza pensar que por una absurda estrategia de hegemonía político-religiosa, pertrechamos con sofisticado armamento a los minoritarios cristianos de Sudán para que asesinen a una mayoría de musulmanes (algo parecido a lo que, recientemente sucedió en Somalia).
Me contrarían las religiones que, torneadas de oropeles, supersticiones y chantajistas oblaciones, adocenan la libertad de la buena gente y pervierten la moral, enemistándonos a través del abrazo del miedo y de la salvación que nos prometen en el paraíso de la ignorancia.
Me cabreo cuando un inmigrante amigo es despreciado por tener hambre. Me acuerdo de los emigrantes españoles y me irrito.
Cuando veo que somos utilizados por los medios, que nos inducen a enfrentarnos entre nosotros, haciendo el trabajo de la sucia moral a los hipócritas misántropos, exentos de munificencia, que viven al margen del ser humano.
Enfurezco, porque no merece el calificativo de “vago” el que no posee nada: ni casa, ni trabajo, ni familia. Me enfado porque para mí, aquel que viaja más de diez mil kilómetros para sustentar a sus hijos, es un valiente que merece mi apoyo y mi respeto.
Rabio, cuando veo a niños con sus padres rebuscar el hambre de la basura. Porque significa que algo va mal, y cuando algo va mal, yo, me desvelo.
Cuando observo que hemos creado un mundo en el que los que ya no sirven para producir porque son mayores, aún después de haber entregado la vida a sus familias y al trabajo, son relegados y separados del calor humano y familiar, en centros para que “no molesten” y que, además tienen que pagar.
Cuando viajo y reparo en que los ríos no albergan peces y huelen mal.
Me avergüenzo cuando no sé querer a mis semejantes, ni perdonar, ni devolver un abrazo, ni hablar con sinceridad, por egoísmo.
Me decepciono cuando advierto que vamos aceptando todas las injusticias porque creemos que no nos afectan directamente, o porque nos benefician.
Nos están mentalizando lentamente para vivir del saqueo. Se hostigan países al tiempo que nuestras conciencias, y, por ello, acabaremos padeciendo ésta manera de sobrevivir.
Sí, podría mirar tan solo lo bello de mi lugar, pero hay otros lugares, igual de reales, relegados de la vida; y cuando lo pienso, tan solo quiero gritar y rebelarme, para que algo cambie….¡porque sí!, y porque tengo claro, que solo hay un mundo, ¡y es de todos !
Chema de Mingo
R.A. 13-04-11
“Haz política, porque, de todas formas la política se va a hacer, y, si tú no la haces, otros la harán contra ti” (A. Machado).
Ya hemos colegido que los políticos no hacen bien su función, que no están al programa general, sino al estómago particular. Pero, ¿y los ciudadanos, realizamos correctamente nuestra función política?
Que nuestros representantes no ejerzan bien su función, no nos exime a nosotros de responsabilidad social. Implicarnos y dar ejemplo, sería lo más cabal.
Trasladamos nuestros problemas a la política y exigimos soluciones sobre asuntos ante los que deberíamos participar.
La mayoría de las personas no participan de la vida política porque esperan ilusoriamente el “maná” del cielo. La gente acude a la política como se acude a la iglesia, esperando que un dios resuelva sus problemas. Pero esto, es un pretexto para no contribuir con la causa general.
Es más fácil criticar que participar de la solución. Tenía razón el ensayista de la historia Arnold Toynbee cuando decía que “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por aquellos a quienes sí les interesa”.
Somos tan indolentes de la responsabilidad, que facilitamos la labor de los perversos, consintiendo que las cosas importantes de la vida se manipulen. Se manipula la información, las emociones, las opiniones y las ideas. Paradójicamente, ahora es la derecha la que predica un discurso de izquierdas y se erige en adalid de la libertad, la igualdad, e incluso soflama las reivindicaciones de los trabajadores; mientras, la izquierda dócilmente, aplica sumisa las tesis capitalistas en sus gobiernos. Algo no cuadra. Pero tragamos, con modélica amargura, lo que nos echen.
Sin embargo, como pueblo, somos responsables de las decisiones que toma cada uno de nuestros gobiernos.
El efecto pigmalión por el que repetimos como verdad lo que nos cuentan en periódicos, televisiones y radios, sin cuestionarlo, sin consultarlo y sin crítica, significa que ni tenemos ni pretendemos ideas propias. Consentimos con patético absentismo que las decisiones sean ajenas y luego criticamos erística e inútilmente sus consecuencias.
Somos muy dados a hablar sin informarnos, a juzgar sin previas declaraciones. Y sucede que culpamos al gobierno de la crisis y una deuda que no ha creado él (aunque también es cierto que se le podría criticar por ayudar económicamente a los que verdaderamente la han creado).
Se nos acumulan los conflictos por no implicarnos. Después, justificamos las deudas institucionales de Ayuntamientos o Comunidades Autónomas, donde la culpa no es externa, sino consecuencia del despilfarro, especulaciones y corruptelas que favorecen generalmente a amigos y familiares.
No es lo mismo pero resulta cómodo relacionarlo y así excluirnos individualmente del lodazal creado.
Somos demasiado hipócritas en cuanto a la implicación política. Creemos estar cubiertos por un vellocino que nos oculta, pero en el fondo siempre aflora nuestra personalidad insolidaria.
Nos mostramos violentos, separatistas, aplaudimos la injusticia si nos favorece y clamamos vehementes si el árbitro se equivoca con nuestro equipo. Únicamente así participamos, así nos manifestamos.
El grupo social al que pertenecemos la mayoría, en las condiciones que nos imponen y aceptamos, necesita restablecer los domingos con el fútbol, el orgullo que perdemos el resto de la semana en nuestra actividad social y laboral. Y es que somos gente de himno y escudo, no de pelotas.
Estamos rodeados de “salva patrias” dispuestos a imponernos su bandera, pero, la quemarían por mil euros sin dudarlo aunque con ello ardiera toda
Nos unimos por miedo, no por solidaridad. Convocamos huelgas infinitas si mil familias se quedan en la calle como consecuencia de la reestructuración de alguna empresa, pero, si uno por uno, los trabajadores de mil empresas son despedidos, a nadie le importa.
Hasta la solidaridad es ahora una forma de buscarse la vida. Pero, no debería ser un objetivo particular ganarse el pan con el hambre de otros. Desgraciadamente, la gente buena también se rige por las leyes del mercado.
Solo se requiere dinero de los demás, no participación ni ideología militante. Parte de nuestro error es que vinculamos el éxito al dinero y no a la felicidad.
El liberalismo económico tan recalcitrante que nos domina, se ha encargado de que el dinero se convierta en el único objetivo del hombre.
Después de lo visto en Libia, concluimos que nuestra actitud ante el mundo es la de: Hoy te visito, comparto mesa y te abrazo en tu suntuoso palacio. Mañana, si conviene, te declaro terrorista porque hay otro que me da más. Matamos por ambición.
Tanto ha dado la vuelta la mentalidad de las personas y la participación en la vida pública, que hoy son los políticos quienes verdaderamente tienen miedo al cambio. Viven cómodos y no les importa hacer desde el gobierno, lo que antaño criticaban desde la oposición. Las agrupaciones y los locales de los partidos políticos se han convertido en refugios y no en casas del pueblo como lugar de debates y contrastes. Es una muestra de lo que somos. Hoy, es el pueblo el que teme a los políticos, pero debería ser al revés.
Nos engañan porque mostramos indiferencia. Los encausados por corrupción vuelven a entrar en las listas electorales porque parece no importarnos. Les volvemos a votar y les enviamos con nuestra desidia el mensaje de que tragamos con todo.
La mala política se aprovecha de los débiles y pusilánimes para perpetuar a los poderosos.
El neoliberalismo ha desintegrado la rebeldía y el pueblo colabora con su bochornosa apatía política. En una sociedad así “Las cosas grandes que un hombre quiere hacer, a los pequeños les estorban” que diría el otrora Presidente de
Soluciones? Muchas!!: Participar, controlar, proponer, implicarse, conocer, afiliarse….porque si no, habrá que entonar lo que, huido del fascismo, cantaba Yves Montand, “si no te ocupas de la política, ella se ocupará de ti”. Y, cuando esto suceda, por tu indolencia, tendrás que aceptar, obedecer y callar.
A mis amigos.
Chema de Mingo
R.A. 05-04-11
La política debería ser el arte de luchar por la libertad y el bien común. Siempre digo que el mal político es el que inventa problemas ficticios porque no sabe resolver los reales.
Cuánto ha cambiado la política, no ya desde la democracia griega, sino desde hace apenas un siglo. Antes, se moría por ideas, se defendían patrias, principios, sociedades y personas. Ahora, solo se muere por billetes con las caras de los presidentes norteamericanos, billetes manchados generalmente de sangre y petróleo, que sustituyen a hijos, padres y hermanos asesinados. Es la guerra de hoy, financiada por la política de hoy. Éste es el nivel de compromiso de los políticos actuales. Esos a quienes votamos.
Hoy, los gobiernos están muy lejos de la cúpula piramidal que toma las decisiones, y aún más de su base.
La política se ha convertido tan solo, en el medio que utilizan los poderosos para justificar sus resoluciones. Hemos llegado a un punto tan deleznable en cuanto a legislación, que hoy, lo que no está prohibido es obligatorio. El que no está conmigo es mi enemigo. Así, se declara la guerra.
Estamos llegando al límite en cuanto a la escasa diferencia entre ideologías y Partidos, esto comienza a ser un ejercicio de iniquidad delirante entre incompetentes.
Quizá la política debería ser, como dice el presidenciable Tomás Gómez “el medio que tienen los ciudadanos para cambiar las cosas”. Pero, nada más lejos de la verdad. La política actual, ignora deliberadamente el pálpito de la tierra y de todos sus habitantes.
Comenzando por una afiliación y una militancia sin ideología -pero con claros intereses- que confunde, esperando réditos, la disciplina de Partido con la obediencia ciega y la sumisión; y continuando por cargos públicos que consideran el Ayuntamiento,
Mao Tsé Tung, aquel presidente chino de la revolución cultural, afirmó en su día que: “La política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, para proteger a los unos de los otros”. Estoy de acuerdo.
Se llega más lejos alrededor del caudillo que participando de las actividades sociales.
Los líderes políticos del siglo XXI, dedican más tiempo a la búsqueda de fidelidad y confianza que al programa y al éxito. Fruición del poder.
Siguiendo las doctrinas de la jurisdicción económica que domina la política, se puede decir una cosa y hacer otra, convencido de que el grupo de leales lo secundará; pero, ya avisaba el intrépido Napoleón: “nada irá bien si las palabras contradicen los hechos”
Las ideologías llevan de un extremo a otro a la velocidad de la corriente y se van convirtiendo poco a poco en clema de varias entradas, desde las que enchufar a personajes sinecuras que han apoyado con su voto la candidatura de turno.
Cuando los políticos se convierten en una casta se acaba la revolución y toda la evolución que conlleva.
Jamás se ha visto en los ayuntamientos, cargos públicos tan desconocidos para los vecinos, ni más alejados de calles, contubernios, asociaciones, ni, por supuesto, de los esporádicos y divertidos “flashmob”.
En la gestión política de hoy, todos los partidos pretenden representar al pueblo sin haberle consultado jamás. Y parece que a nadie, con cargo institucional, le afecta la insolencia de desconocer las necesidades del “cliente” y su “lugar de trabajo”.
Ya no espera la gente de calle discursos ni oradores de improvisado pedestal; no será sorprendida por Prietos, Azañas, Castelares o Pasionarias que insuflen conciencias. La base de la política es muda como la razón y la justicia.
Hoy la política es una actividad de despacho y teléfono, de restaurante y comilona. De punto en punto, o en el mismo lugar. Siempre desde el interior, culo calentito y orejas dilatadas, así, sin necesidad de dar la cara. Más que nunca, amistades de bolsillo,”juego sucio de compadres” –que diría Pío Baroja-, acólitos de claque y descarado nepotismo. Y es que a mal rey, peor consejero…. Será la crisis.
Al final la política actual es el triunfo de Goebbels, porque no importa la verdad, lo interesante es repetir la mentira hasta que se convierta en el único argumento. Se evita el debate, se obvia la discusión y se cercenan asambleas en busca de un único objetivo: ganar por flemática mayoría.
-¿Y de la gente?
- De la gente, de momento, nada. Hay otras cuestiones más importantes en la agenda.
-¿Y de la Ética?
- La Ética….ni está ni se la espera.
A mis compañeros.
Chema de Mingo
R.A. 23-03-11
Vivimos en un mundo de contrastes, de buenos y malos, de blancos y negros, de gritos y de silencios.
Sin embargo, el contraste, también es contradicción. Hacemos a los demás lo mismo que nos ofende a nosotros y nos hace protestar sin inmutarnos, sin acordarnos de lo que nos hizo sufrir todo aquello que nosotros hacemos ahora.
Cuanto más ha evolucionado la sociedad, más radicalizamos nuestras reacciones en ella. Hemos extremado nuestro carácter a la hora de gritar y, quizá aún más, a la hora de callar.
Nos ofuscamos ante nuestras desgracias, pero cenamos impávidos ante la desgracia de quienes no nos afectan directamente.
Bramamos vehementes la corrupción de los que no pertenecen a nuestras siglas ideológicas y, más tarde, la justificamos apoyando a los corruptos de aquel Partido con el que simpatizamos.
En general, nos quejamos airadamente de la política, pero no aprovechamos la escasa cobertura que nos permite controlarla. Gritamos sí, pero no nos implicamos.
Reivindicamos de forma agresiva nuestros derechos laborales y sociales, nos manifestamos e impedimos el tránsito en las principales calles, pero deploramos y despreciamos las manifestaciones que reivindican los derechos de los demás.
Nos molestan los diferentes, los que han venido a participar del desarrollo. Nos beneficiamos de lo que conlleva la inmigración, pero, odiamos otras costumbres y creencias hasta la xenofobia.
Voceamos los derechos del bienestar al tiempo que silenciamos los derechos de aquellos que no tienen un Estado detrás.
Nuestro nivel de hipocresía alcanza cotas de record.
Vilipendiamos y chillamos al compañero con la misma rabia que repudiamos el trato recibido de nuestro jefe; aún fuera de razón, ante él, callamos, otorgamos e hincamos la barbilla, al compañero, le postergamos. Como fariseos, repetimos la sinrazón contra el más débil.
Exigimos explicaciones a la primera ofensa, pero no sabemos pedir perdón.
Asistimos como cómplices silentes a los desastres de la guerra y, más tarde, impacientes, clamamos por el reparto de sus beneficios.
Berreamos mucho, bramamos demasiado, pero callamos y otorgamos aún más.
Desde arriba, nos ordenan y condescendemos, nos humillan y aceptamos, nos manipulan y obedecemos. Nuestra alternativa es vejar y despreciar al de más abajo, al parado, al negro, al pobre, al débil y al marginado; aún más, aniquilar al rebelde haciéndole el trabajo sucio al poderoso.
Tragamos con la iniquidad de igual manera que engullimos una sopa: haciendo ruido hacia dentro.
Están gritando
Emiten gritos desesperados de lamentación por la injusticia, aquellos que consideramos no-nuestros, los olvidados tercermundistas, los mismos que impulsaron la civilización, pero que no pudieron pasar del feudalismo por culpa de las estruendosas armas y los vergonzosos silencios de los “civilizados”. Y callamos, y esperamos, y renunciamos, una vez más sin participar en un desenlace justo.
Los “desarrollados”, los “avanzados”, pasamos de la indolencia al miedo con la misma mediocridad con que esperamos nuestro abocado destino; un destino que nos es ajeno y que aceptamos resignada y pacientemente.
Tragamos con inmensa y altiva “presionalidad ”.
Hemos llegado a tal punto de pasividad social, que a los poderosos ya no les importan nuestros gobiernos, ni nuestras mediocres democracias, porque nuestros gobiernos también silencian la verdad para acallar nuestros aullidos.
Éste hábito moderno del “yo” “privado” y “para mí”, ésta sobra de egoísmo y ésta falta de solidaridad, nos está condenando al sufrimiento pasivo.
Estos silencios que otorgamos, dejando hacer a los indignos, nos están condenando a sufrir, lamentarnos y gritar…en sigilosa soledad.
Chema de Mingo
Radio Adaja.
15y18-03-11
Disfrutamos de nuestros sentidos sin reparar en que apenas los desarrollamos, si quiera, hasta la mitad. Es ya idiosincrasia del ser humano no escuchar al otro para entender sus razones, no tocar por peligro de contagio, comer mal, fuera de horas y olfatear todo con sospechoso hedor. Pero quizá, nuestra peor desgracia sensorial consista en no ver nuestra propia realidad. O peor, verla y aceptarla insatisfechos.
A veces pienso que el hombre del futuro no dispondrá de cinco sentidos, ¡para qué?, será suficiente con dos manos y un estómago para sobrevivir. No damos para más.
Una pena, perder la visión, pero sucederá como consecuencia de haber tergiversado la realidad. Miramos pero no vemos.
Nos pintamos los ojos, pero captamos todo en blanco y negro: amigos o enemigos, tú o yo. Así vemos el presente y así parece que veremos en el futuro.
Apenas existe la mirada limpia. Aunque hay miradas que alivian.
Hay miradas de preeminencia y superioridad entre los hombres, porque vemos a los otros como adversarios, se invade un territorio con la mirada y, con otra más intensa se defiende. Nos miramos en carretera y nos retamos, nos ofendemos y vilipendiamos.
Hay miradas delatoras, iracundas de venganza y rencor, miradas de envidia, miradas críticas que se pierden en la presbicia al ser descubiertas.
Miramos a los jefes con temor (ellos adivinan el miedo). Bajamos la cabeza al compás de la mirada, como lo hacemos ante el maltrato, la guerra o los abusos en general. Es el astigmatismo de la razón.
Disponemos de ojos con los que distinguir colores y apenas disfrutamos de la naturaleza, de todo lo bello que nos rodea: el cielo y sus estrellas, el mar de tonalidades y el río viajero. Preferimos ver todo negro con daltónica actitud.
Pero existen miradas azules que te bañan en el mar,
Verdes de primavera,
Miradas dulces de miel de abeja obrera
Y miradas de ojos de noches de luna llena.
Hay miradas que matan y otras te hacen resucitar.
Las hay lascivas, de deseo, miradas traidoras que no quieren ser vistas, descaradas miradas de humillación, glaucoma de la lealtad, perversas y ofensivas, de traición. Pero también hay miradas de cariño, miradas brillantes, destellos de fe, de gesto protector, de verdadera pasión, las más hermosas miradas, de alegre complicidad, miradas vivas, de solidaridad, limpias y comprometidas, cargadas de amor.
Se fisga en el juego, con señas y picardía, aunque existen miradas dispersas, interceptadas por tu propio ojo, miradas obstruidas por la nariz, mirada de perro pelón de flequillo largo, de ceja gruesa y párpado caído, de ojo peleón, incluso de cuatro o más ojos, desgraciadas miradas, perdidas de no ver nada; graciosas, aunque demasiado accidentadas.
Nada más triste que una mirada borrosa, humedecida por desamor o falta de lealtad, por represión o soledad. Miradas de vergüenza. Lágrimas en la mirada son causa de pena y malestar.
Pasamos los días mirándonos sin vernos, sin observar, con los ojos para dentro. Y es que padecemos de cataratas hacia lo global. Antes, una mirada alcanzaba hasta lontananza, ahora adolecemos de miopía social.
Atisbamos ávidamente lo que distorsiona, lo que separa, proyectamos abyectas miradas al diferente, para manipular y justificar el despreciable mutismo colectivo.
Sometemos nuestras conciencias, con culpable dislexia, contemplando, de manera anti-social, todo cuanto sucede a los demás.
Oteamos el mundo con ilusión engañada, dirigida, orientada e individual. Es la consecuencia del exceso en la mirada interior, de la física cuántica, de la meditación, del Zen y la metafísica .Abusamos de la contemplación particular, siempre buenas intenciones, pero compromiso banal. Es el estrabismo hacia lo ajeno, indolencia de lo exterior. La peor sentencia de la percepción.
Cuenta la leyenda que el filósofo Demócrito, se arrancó los ojos para que la visión del mundo a su alrededor no perturbase su meditación. (Creía tener un mundo interior inconmensurable).
Pero, si todos nos dedicamos en exclusiva a observar lo nuestro: ¿quién orientará a los ciegos?, ¿Quién denunciará las injusticias? ¿Quién mostrará la señal de alerta?, ¿Quién avistará tierra desde el barco de los descubrimientos?, ¿Quién escribirá las ideas y quién pintará de colores la revolución?
Nos miramos, sí, pero no nos vemos. Nada más atribulado que la ceguera social en un mundo sin oculistas. Es la iniquidad de los sentidos…. la oscura metáfora visual de nuestra vida.
Chema de Mingo
Radio Adaja.
9y11-03-11
Llegan las fechas del carnaval. El periodo de permisividad y descontrol. Son las fiestas paganas, las verdaderamente populares, las que no pudieron evitar ni religiones ni monarquías. Son las fiestas de la libertad, las del pueblo, ¡las fiestas por antonomasia! Desde los sumerios hasta nuestros días, pasando por Egipto y su dios “Apis”, de las disolutas saturnalias Romanas, hasta las libertinas carrozas canarihnas de Río de Janeiro, en todos los continentes, en toda época, es momento de postulaciones imposibles, de horrendos disfraces, de monigotes y monstruos indescriptibles, de pelucas coloridas, de improvisadas canciones, de bailes y caóticos cortejos, de teatros en la calle, de comedias y de risas ¡porque sí! Caos, vorágine cultural, fusión de gentes, diversión….eso es el carnaval. En la mayoría de lugares se celebra durante los tres días anteriores al miércoles de ceniza, comienzo de la cuaresma en el calendario cristiano, y se les conoce por “Las carnestolendas”. Es la lucha de Don Carnal y Doña Cuaresma, de la carne y el alma, del pecado frente a la penitencia, de la libertad frente a la prohibición. Los paganos, a la posada, y los devotos, a la iglesia, en la misma calle, frente por frente, unos de luto y los otros de celebración. En esto consiste la fiesta, en el contraste diferente de vivir lo frecuente, lo habitual y lo común. Entramos en periodo de sainete, del pueblo contra el poder. Quizá, por arraigarse principalmente en Se celebran en Venecia, en Río de Janeiro y en Canarias (más famosos que el turrón), pero hay otros inolvidables, hablo de Cádiz, donde tres días son tres semanas; la primera de bienvenida, la segunda, la oficial, y la tercera para los que nunca ven el final, el carnaval de “los jartibles”, que, como su propio nombre indica: nunca se “jartan de ná”. Recomendable. Así, prepararse para murgas, comparsas, chirigotas, agrupaciones, carrozas y desfiles. Días de alborotos y licencias populares. Es una época creativa, un momento interesante para criticar sutilmente lo establecido que condiciona nuestras vidas. De mofa hacia gobernantes, alguaciles, presidentes, alcaldes y uniformes en general. De cantes y estrofas, de vino y pan, ¡hasta enterrar la sardina! Tiempo de pantomima, de antifaces, risas, imitaciones, parodias y bufonadas, aunque conviene no llegar hasta el exceso para no atravesar en desmesura la línea de los demás. El viejo profesor, otrora Alcalde de Madrid, Don Enrique Tierno Galván, veinticinco años sepultado y aún vigente, reseñaba con su prosa ingeniosa, previendo los desmanes y excesos del libertinaje en uno de sus afamados “bandos de -“Pero advierte también, con amargura, el Alcalde de esta antigua y noble Villa, que con harta frecuencia acaece que en los festejos públicos que con ocasión del Carnaval se ofrecen, no faltan quienes, con más osadía que vergüenza, se dan a roces, tientos, tocamientos y sobos a los que suelen ayudar con visajes, muecas, meneos y aspavientos que van más allá de lo que es lícito y tolerable”. De cuya enseñanza, aprendemos a divertirnos con respeto. Son las fiestas del invierno, de cierta permisividad y descontrol. Fruición de libertad. De decorarse con alas y echar a volar. Hay que ponerse peluca, máscara y cantar. Hay que salir, recorrer la ciudad, unirse a la buena gente y disfrutar, y criticar, y olvidarse de lo malo (que ya volverá). Reírse de nuestros Regidores, pero con sentido vecinal: El buen Alcalde también escribía: - “No es raro, que en estas fiestas de Carnaval, no ya el pueblo Llano, por lo común sufrido, sino currutacos, boquirrubios, lindos y pisaverdes, unidos a destrozonas, jayanes, bravos de germanía, propicios a la pelea y al destrozo, rompan sin razón bastante que, a juicio de esta Alcaldía lo justifique, enseres de uso público que el Concejo cuida, como respaldares de bancos, papeleras, esportillas y cubos de la basura, cuya finalidad propia no es, mírese como se mire, la de terminar quebrados o destrozados”. Así pues, hay que salir a la calle, ponerse careta de presidente, o peluca de artista o de friki de televisión, y hacer lo que nunca se haría con nuestra jeta real. En Ávila, Murcia, Cádiz o Madrid, transformar la monotonía, saltar, pintar la vida, cargarse de esperanza y gritar, chillar…. eso sí, sin pasarse de decibelios, que no hay permiso. ¿Permiso, en Carnavales? ¡Andeandará !. Chema de Mingo Radio Adaja 2y4-03-11. Jayán, na: Persona de gran estatura, robusta y de muchas fuerzas.
Últimamente es común la sensación de que tenemos demasiadas cosas prohibidas. Las circunstancias nos están forzando a la represión global. Y lo que no está prohibido está mal visto o no es políticamente correcto.
Tenemos censurado hablar contra la jefatura del Estado, aunque no la hemos votado. No está bien criticar a
Esto es la norma.
Ahora se nos prohíbe cantar en la calle, porque unos pájaros negros desde
Se nos prohíbe fumar, pero se nos vende tabaco.
Se nos prohíbe sembrar, pero se puede consumir previo pago a intermediarios.
Hasta se nos recluye por intentar suicidarnos, no por aprecio a la vida, sino por el desprecio que haríamos “muertos” a la productividad.
A los Embajadores de otros países se les prohíbe trasladar la realidad hasta nuestras conciencias, porque prevalecen intereses económicos sobre la dignidad.
Está prohibido decir la verdad si no conlleva algún beneficio empresarial.
No hay prensa objetiva, hay amanuenses del dictado ocasional intervenido.
Hay países, como Palestina, Sahara, Libia, Egipto, o Túnez, en los que está prohibido, bajo pena de muerte, salir a partir del toque de queda que suele implantarse a las seis de la tarde.
Está prohibido, para algunos, fabricar bombas, pero no comprarlas ni utilizarlas contra el pueblo indefenso.
Ahora lo correcto es no protestar, no alterar, no pensar por cuenta propia.
Ahora lo políticamente correcto es dejarse llevar, colaborar y volver la emoción al fútbol, que hace más patria que las rebeliones.
Según se trate de aquí o allí, está prohibido organizarse, reclamar o exigir, porque manifestarse está prohibido.
Pero no siempre fue así.
Hubo, aún no hace mucho tiempo, otra forma de entender la sociedad, otro momento insoportable, que obligó al mundo a transformarse. Una especie de revolución.
Ocurrió durante los afamados años sesenta, en los que se instauró entre las nuevas gentes activas y comprometidas el “prohibido prohibir”.
Espontáneamente el pueblo se opuso a la guerra de Indochina, y a la de Argelia, de la misma forma que al capitalismo dominante, y al sistema en su conjunto.
Los trabajadores se sentían excluidos de la prosperidad. Y la insurrección grabó en las paredes de las universidades francesas pintadas con distintos eslóganes:
“La imaginación al poder”,
“Cambiar la vida, transformar la sociedad”.
“Olvídense de lo aprendido y comiencen a soñar”
“Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre”
O, aquella breve loa a la utopía: “sean realistas, pidan lo imposible”.
Paralelamente a ello, surgía un movimiento contra la guerra de Vietnam, del que todavía tenemos filosofía incorporada: “Haz el amor y no la guerra”.
Fue el movimiento de los jóvenes peludos, amantes de la naturaleza, de colores, de sonidos psicodélicos, y de otra forma de ser libres….Hablo de los hippies.
Jimmy Hendrix entonaba: “sé lo que quiero pero no me dejan conseguirlo”.
Bob Gueldof asertó: “En la escuela, el capitán y el megáfono nos gritan cómo debemos morir, pero yo digo: ¿qué motivo hay para morir?”.
Bob Dylan trovaba: “¿Cuántas veces debe un hombre alzar la vista antes de ver el cielo, cuántos años debe existir una montaña antes de poder atravesarla?.... La respuesta, mi amigo, está en el viento”.
El Beatle, Lennon cantaba: “Imagina que no hay fronteras, nada por lo que matar o morir. Imagina a toda la gente viviendo en paz, compartiendo el mundo. Dirás que soy un soñador, pero no soy el único”.
Y es que, si no pensamos así, no habrá nada.
Ahora, cincuenta años después, no se trata de convertirnos en hippies, o de volver al mayo del 68 francés, pero quizá es momento de imaginar un mundo distinto, mejor, con respeto a todos, sin falsas prohibiciones…porque quizá la respuesta hoy, no está en el viento, quizá la respuesta que esperamos, y que esperan nuestros hermanos, ahora más que nunca….está en nosotros.
Chema de Mingo
Radio Adaja. 23y25-02-11
Comenta el impertinente filósofo ensayista Ortega y Gasset, en un artículo publicado en el diario “El Sol”, allá por octubre de 1924, que, en los primeros años del siglo XX, coincidieron en una librería de Bayona dos egregios del arte: el anarquista-conservador Azorín, (cuántos anarquistas conservadores existen todavía hoy, verdad?) que no falangista, y el liberal Pío Baroja (antes ser liberal era una ideología progresista y no una ley de mercado), autor de “La busca”,( libro recomendable para convergentes en listas del INEM y para todos aquellos que pretendan –buscarse la vida-).
Ambos, Azorín y Baroja, discutían sobre un artículo “El Campo del arte” en el que Azorín cultiva la soledad del arte hasta el punto de convertirla en un cuerpo transparente y sólido, de ausencia y lejanía.
Baroja, más efímero, siembra el arte de gente y sus relaciones, sus diferencias y sus sañas. Fue famosa la vinculación con la aristocracia de su tiempo y su ironía hacia ella.
Mientras Azorín reivindica lo clásico, la perfección de lo sabido, la vejez del arte, el éxtasis de lo tangente, como obligación del arte nuevo para convertirse en inmortal…. ¡la ley de la materia!, Baroja, prefiere el tema, el estilo, la generación espontánea de lo nunca hecho, la propuesta suspendida.
Para uno, el círculo humano y su creación está cerrado, para el otro, no está trazado aún.
Y es que el arte, llegado a nuestros días, es así: riesgo o plagio (por muy depurado que éste sea).
Picasso dijo en una ocasión: “A los doce años ya dibujaba como Rafael, pero necesité toda la vida para conseguir pintar como un niño”. Yo, lo veo espontáneo, real, natural….así veo el arte, y no como una repetición.
El arte es la expresión del sentimiento, y el sentimiento es efímero. Hoy, no entiendo el arte sin compromiso.
No me interesa tanto la estética, sino el mensaje, no el atuendo, sino la higiene.
La finalidad del arte debiera ser dar cuerpo a la esencia de las cosas y no copiar su apariencia.
El arte, el arte nuevo, debe ser actual, comprensible y arriesgado. Más liberal que conservador, más directo que posado. Prefiero lo súbito a lo sublime.
Porque para mí, el arte no es una inversión, es una forma de vida.
Hoy, el nuevo arte está sometido, lazado en el estómago de los artistas, condicionado por el marketing, la publicidad, y subordinado a los intereses del monopolio.
Tengo la sensación de que hoy, nadie pretende crear, solo se pretende vivir. Es lícito, pero no, sin compromiso y sin imaginación. Nunca la sobreprotección agudizó el instinto. La obra de arte comienza a ser mala cuando pretende cumplir una función natural.
Una obligación del arte es hacer visible lo que no se ve. Contar lo que sucede a quien vive sin saber.
El arte no es un oficio, es una forma de expresarse y de provocar.
Y es que el arte no tiene precio, por eso se especula tanto con él.
Aunque todo lo que se hace con honestidad merece el aplauso….La historia del arte, es la historia de grandes genios derrotados por la miseria (y no por el olvido).
Definitivamente, estoy con Baroja. Me importa la gente, sus penas y sus placeres. Los que viven en paz y los que no la tienen.
Hoy, hemos hablado del arte (víctima de la mentalidad actual) y de los artistas (víctimas de lo comercial), otro día….hablaremos de
Chema de Mingo.
Radio Adaja 15-02-11
Para proteger al individuo del abuso de poder y garantizar a las personas sus derechos frente al despotismo de sus gobiernos, emergen, allá por el siglo XVIII, teorías innovadoras de la vida pública.
Inspirados en
Filósofos de la talla intelectual de John Locke o el Barón de Montesquieu, imbuidos en ideales de los otrora, padres de la filosofía y la política, como el sofista Platón, autor de
Los ciudadanos eligen a sus representantes en un Parlamento donde se elaboran las leyes (poder legislativo); Ésta Cámara nombra un gobierno para hacerlas cumplir (poder ejecutivo), y se apoyan, como aval de independencia, en un gremio legal y neutral (poder judicial).
Ésta es la base de
Pero el Poder no acepta la hegemonía del pueblo y hace surgir, especialmente desde mediados del siglo XX un nuevo estamento, más omnipotente que todos aquellos: El Económico, que prevalece sobre los demás y que se estructura con el apoyo de iracundos grupos fácticos para erosionar la democracia representativa.
Ahora, impera un organigrama distinto de distribución de poderes: Capital, Judicial, Mediático y, por último, casi simbólico, el Ejecutivo.
En pleno siglo XXI, el Poder económico, estructurado mediante ignotos grupos financieros, prevalece sobre la razón y sobre la voluntad popular. Hoy, Manda más un multimillonario que varios gobiernos democráticos juntos. Un juez, puede enviar a la cárcel a un representante del pueblo, pero un diputado no puede hacer nada contra un juez. Un periódico puede derrocar, mediante infamias y libelos al gobierno electo de una nación; pero, ese gobierno no puede cerrar un periódico o una televisión que difama y miente con alevosía. Hoy, el dinero es el poder.
Y nosotros, los que nos creemos libres, formamos parte inmóvil y sumisa del nuevo poder. Nos han cambiado la forma de gobierno y nos pretenden cambiar la ética y la dignidad que inspiraron las primeras sociedades democráticas.
Hoy, los individuos, entregamos nuestros sentidos al capricho del dinero: pensamos con el estómago, olemos con los ojos, nos emocionamos con los oídos, nos aislamos con la boca y nos esclavizamos con las manos.
Hoy, todo tiene un precio….hasta el corazón.
Afortunadamente, soy uno de esos privilegiados, que aún tiene una cuenta con 1000 euros “de las luces” para la libertad y el amor.
Chema de Mingo
Radio Adaja. 09-02-11
El mundo se quema delante de nuestros ojos, con nuestra tolerante y cómplice indolencia. Si nos seguimos comportando de manera tan pusilánime todo arderá tarde o temprano.
No hay gurús, somos nosotros quienes tenemos la obligación de participar para que el mundo cambie. Todo lo que pasa lejos, acabará llegando hasta nosotros por extensión. Es el denominado “efecto mariposa”. Si nos quedamos impasibles ante lo que sucede en Túnez o Egipto, si no nos manifestamos contra las guerras de Afganistán, Irak, Sudán, El Congo o Palestina, el fuego nos sorprenderá desprevenidos y nos devastará.
No es suficiente con algún banal comentario erístico de sobremesa o de barra de bar. No es suficiente la compasión.
Es hora de actuar y no mirar para otro lado.
Es momento de cambiar de actitud, de dar un paso más, todos juntos.
Deberíamos comenzar por decir lo que pensamos, de salir de la mediocridad y darle más importancia a la vida. Porque el Ser Humano por naturaleza es justo y estamos dejando que nos gobierne la sin-razón.
Los poderosos se apoyan en aquellos que les dicen “sí”, y todo continúa gracias a remuneraciones, complementos y objetivos.
Nada cambia porque la hoguera aún se ve lejos; pero llegará con fuertes vientos.
Nos obligan a creer que solo hay una forma de vida: condescendiente y servicial donde todos jugamos el papel de sometidos. Pero hay otra forma de vida más justa, más solidaria, más práctica y más humana. Si no cambiamos aquella, las guerras, las migraciones, los abusos y la injusticia continuarán avivando el fuego.
Vivimos en una constante mentira. Nos engañan con sus datos, con sus análisis, con sus diagnósticos y con sus remedios. Hemos llegado a tal punto de manipulación que ya no cabe lo humano.
Es el momento de que las personas prevalezcan sobre lo privado.
Dicen que el mundo se mueve por ciclos. La nueva era anuncia resignación ante los recortes sociales, ante los desastres, ante las crisis venideras. Nos dicen que las cosas son así: “es lo que hay”. Lo vemos arder ante nuestros ojos sin manifestarnos, sin rebelarnos, sin multiplicarnos para impedirlo. Las cenizas incandescentes aletean sobre el aire que nos quemará si no hacemos nada.
Nos han robado nuestro discurso humano, natural. Los mismos que especulan con nuestra tierra, aquellos que nos cobran la salud, los que trafican con nuestras vidas….ahora nos hablan de libertad, de ley verdadera, de justicia social y de democracia.
Si seguimos impasibles ante la iniquidad de quienes gobiernan el mundo. El mundo, al final, explotará en nuestras manos agarrotadas de soledad.
Es el momento de abandonar la mediocridad. De activar nuestra conciencia y nuestro compromiso social. Porque no hay nada peor para la identidad de nuestra vida, que buscar algo sencillo…. y encontrarnos con lo vulgar.
Chema de Mingo
Radio Adaja. 02-01-11
Si nos remontamos al siglo X (a.d C.)., nos encontramos con instituciones tan aviesas como la esclavitud: Un Faraón disponía de la vida de otra persona, de su tiempo, y del destino de su familia.
En época de tribus, un grupo de individuos invadían un pacífico poblado, lo sometían y expoliaban todos sus bienes.
Durante
En el desarrollo de los siglos XVII y XVIII de nuestra Era, la artesanía, las fábricas y el trabajo asalariado, reúnen a los hombres en grandes ciudades.
Es entonces cuando entra en juego el gran capital, el empresario, los trabajadores y la banca, que acumula los beneficios de las relaciones comerciales entre unos y otros. El trabajador no posee nada, tan solo su tiempo y la fuerza de su trabajo: su esfuerzo.
Es el paria. Es
El ejército se encarga de invadir los territorios que poseen las materias primas para las fábricas, y los proletarios de elaborar los productos.
El gran valor de las mercancías y los bajos salarios marcan los beneficios.
Es el capitalismo moderno del siglo XX.
El dinero lo compra todo: ejércitos de mercenarios, periódicos y sentencias. El dinero permite la hegemonía de unos países sobre otros, de unos hombres sobre sus semejantes.
Al darse cuenta de la importancia de la mano de obra, el capitalista se plantea que los manufactureros garanticen su permanencia en el puesto de trabajo.
Cuantos más trabajadores activos, más garantía de beneficios. Así se les dota de unas prestaciones sociales: Sanidad, transporte, educación…
Pero, el capitalismo conlleva opulencia, despilfarro, avaricia y clases sociales antagonistas. El dinero conlleva poder, corrupción e individualismo. Unos pocos lo pretenden poseer todo.
Y se produce la crisis.
Más dinero para ejércitos, más horas de trabajo y menores salarios, deficiente sanidad y peores colegios. Más beneficios para unos pocos y precariedad para la mayoría. Ahora un banquero es quien posee el tiempo y el esfuerzo del trabajador y su familia, su sanidad y la educación de sus hijos.
Es la nueva esclavitud. Es el mercado. El capitalismo del siglo XXI.
Dicen que el capital privado incentiva la riqueza de un País; pero como la historia demuestra, siempre que gobierna “el mercado” (ahora neo-liberalismo), en el mundo hay más guerras, más hambre, más enfermedades, menos trabajo y más suicidios.
A veces, tengo la sensación de que, a pesar de nuestros adelantos, nuestra ciencia y nuestra tecnología, estamos retrocediendo al siglo X (a.d C.): solo nos falta un Faraón.
Chema de Mingo.
En Radio Adaja. Todos los miércoles a las 10.55 h.
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EL FUTURO QUE VIENE
AÑO 5011 DE
Arrastrados por el pesimismo, la crisis y su desesperación. Los seres humanos indolentes, sin recursos y sometidos, no evitarán su futuro.
Así, en el año 5011 de la nueva era….
Los hombres serán sustituidos por máquinas que, a su vez, pasarán a constituir el grupo preferente de la asistencia social cibernauta.
Los supervivientes al “armagedón” nuclear vivirán en burbujas móviles. Tendrán la cabeza muy gorda, ojo de Polifemo, y una sola extremidad.
El tiempo será un activo que todo el mundo intercambiará por agua, quizás electricidad o, en su defecto, algún artilugio auxiliar.
La moral se conformará de un haz de colores abigarrados, aunque discretos, alineados de forma que no deslumbren a los demás, ni interfieran las comunicaciones.
Los dioses continuarán su guerra, ellos solos, en sus infiernos.
El amor será puro sexo, de trueque o de alquiler, lo disfrutarán las máquinas y ellas trasladarán al ocupante los detalles para almacenar en un disco duro inconmensurable –aunque privado e intransferible-.
El campo será un espacio reducido de terrero árido con ríos de arena.
No existirán los animales, ni los bosques. Solo mar de agua estéril sabanado de espuma gris.
No habrá diálogo, solo impulsos electro-magnéticos (o similar), que estimularán la energía vital.
El arte no encontrará inspiración. Nada se apreciará. Nada se podrá vender. Nada se comprará.
No se nacerá.
No habrá sociedades, ni clases, ni castas. Ni organizaciones o asociaciones -No hubo acuerdo-. Solo entes individuales.
No se habitará en otros planetas. Ni llegarán extraterrestres que liberen del caos. No habrá esperanza.
Un ser mutante, frustrado y arrepentido, dirigirá el mundo. Será el único latente que desarrolle actividad obligatoria. Todo tendrá que funcionar para que él sobreviva. Esa será su penitencia.
El resto de los entes, aceptarán su situación esperando que, algún día, les crezca alguna extremidad nueva. Para que todo vuelva a empezar.
La libertad será la sensación más anhelada. Eso no cambiará.
Un trozo de tierra, impelido del globo por la catástrofe, deambulará con atmósfera propia por la galaxia buscando su eventual destino. No se sabe quién habitará en él.
Una gran bandera blanca oteará desde la cima con una inscripción del viejo mundo.
En ella se podrá leer: NOSOTROS NOS LO BUSCAMOS.
Hasta entonces….Feliz año nuevo 2011 !!.
Chema de Mingo
NUEVO MENSAJE DE JESÚS
Unos instantes después de nacer….No percibo
Tan solo escucho un atronador alboroto de compra-venta.
Ahora sé para qué vuelvo. Vuelvo por vosotros !!
Es éste adviento para despertar la dignidad y hostigar a látigo vuestras conciencias.
Vengo a derogar las leyes ordinarias que habéis dictado para cercenar la vida del hombre, y abrir ventanas naturales desde donde contempléis el mundo real.
Vengo a castigaros por abandonar al prójimo. Le habéis vendido por treinta monedas, las mismas que traicionaron mi mensaje.
Observo decepcionado que todas las semillas cayeron entre las piedras.
Por ello, vengo a mostraros la cruz y a clavar vuestras conciencias en ella.
A denunciar que no respetáis la armonía con vuestra Tierra. Que la adulteráis con vuestro comercio. Corrompéis el destino de sus frutos.
Así pues, vengo a traer la espada firme de Salomón que sentencia la sin-razón de la que hacéis gala ominosa.
Porque vengo a levantaros de vuestro lecho amancebado y desvelar la munificencia.
He venido a multiplicar el pan que no compartís con vuestros hermanos y los alimentos que dejáis pudrir con gesto de indiferencia.
A recordaros que el mundo es de todos, y que a nadie pertenece la tierra y el agua que os legó mi Padre. Ni os pertenecen los animales, que también son criaturas del mismo Universo.
Vengo a dar testimonio de que vivís en el infierno ( vuestra obra inacabada). Y por ello, descenderéis al Orco de vuestro espíritu.
Porque vengo a secar el mar y derribar montañas. Pero antes, deambulareis, como Jonás, en las tripas de grandes ballenas, y os revolveréis entre sus vísceras de excreciones aboñigadas con vuestros actos.
Vengo a renegar de Moisés por olvidar el nuevo mandamiento: Obrarás con justicia para la igualdad y compartirás tu alimento.
Porque os hablé de amor y despreciasteis a vuestros hermanos. Os hablé de paz y en mi nombre declarasteis la guerra.
Por avaricia y miedo habéis declamado mi nombre. No por amor.
Vengo a cortar vuestras manos que no levantáis contra el cruel y el poderoso. A cerrar vuestras gargantas que no gritan por la ley del hombre. Pues no las necesitáis.
Yo vengo a porfiar que no me callo por miedo.
Vengo a decir verdad y no a cubrirla con el velo.
Y seré sometido, nuevamente crucificado y esclavizado. Por dinero.
Clamareis contra mí. Pero, a pesar de vuestra ignominia, difundiré la buena nueva que se llama Libertad.
Vengo a transitar por el tortuoso camino que se hace al andar.
A denunciaros por fariseos y a destruir todos los templos en los que exculpáis, comerciando, vuestros pecados. Yo denuncio a vuestros profetas de mitra dorada. Ellos suplicarán, como Epulón “el rico”, que les perdone. Porque son ellos quienes mancillan
Vengo a ensuciar mis manos y no a lavarlas. A prohibir los milagros. A denunciar a los saduceos de hoy, porque ellos maculan vuestras almas.
Yo vengo como celote contra la esclavitud.
Vengo a libraros de Dios aunque no os deis cuenta….
Vengo a apostatar del Ser Humano.
Vengo a deciros que hoy he nacido y mañana volveré para juzgaros.
Pues ya no me llamo Jesús, mi nombre ahora es: Barrabás. Y soy miliciano.
Chema de Mingo.
SE BUSCA
Busco debate y no conferencias; busco tertulias y no discursos. Porque me gusta participar y aprendo mejor cuando pregunto.
Busco trabajadores, no zabarreros (chapuceros), para construir un mundo mejor.
Busco un Sistema que funcione igual para todos.
Busco corazones buenos y almas puras, para engendrar niños sanos. Mentes libres y razones justas para criar seres humanos.
Busco científicos para inventar vacuna contra la envidia, remedio contra la avaricia y placebos contra complejos.
Busco inversores para jugar en bolsa de felicidad. Y Banqueros para invertir en los demás.
Busco financiación para arruinar especuladores.
Busco créditos sin intereses para comprar nada y saber que tengo mucho.
Busco videntes que no metan miedo.
Busco legalización de las drogas naturales, como el amor, para alucinar con sensaciones de vida feliz y posible.
Busco amigos que soporten alegrías y compartan buenos deseos.
Busco cuentos que permitan dormir tranquilo y soñar.
Busco canciones, emociones y sensaciones de libertad.
Busco religiones sin ritos, ni dogmas ni castigos. Dioses sin culto ni intermediarios ni templos.
Busco deportes espirituales de esfuerzo colectivo, para campeonato en Pabellón del Mundo.
Busco sexto sentido, que aprecie reconocer los errores y no repetirlos.
Busco campo sin propietario, donde sembrar comida para hambrientos y terrenos abonados donde cultivar Paz.
Busco periódicos que digan solo verdad. Quiero pensar por mí mismo.
Busco respeto a otras opiniones.
Busco Jueces sin intereses ni privilegios, que vistan de blanco su conciencia y abogados para la verdad.
Busco razones para vivir sin molestar.
Busco palabras para escribir mensajes comprensibles.
Busco diversidad para entender.
Busco alguien que me ayude a encontrar….
La educación nos hace ignorantes.
La medicina, enfermos.
El amor, celosos.
La riqueza, egoístas.
La religión, pecadores.
El capitalismo, esclavos.
La belleza, paranoicos.
La guerra, asesinos.
La televisión, indolentes.
Las palabras, soberbios.
La amistad, traidores.
Los descubrimientos, invasores.
El futuro, excépticos.
La historia, mentirosos.
La inteligencia, inseguros....
Jodé, yo flipo. En éste mundo, nada cumple su función....
Chema de Mingo
Un día, caminando entre veredas de chopos alineados junto a un gran río, me encontré con el Arte. A poca distancia de la Mar, descansaba en una chocita de paja, sentado en una mesa, frente a un poquito de queso, otro poquito de jamón, y su vasito de vino.
Y tú, -le pregunté-: ¿Qué haces aquí?
-Esperando a una mujer de tez y pelo moreno, ojos profundos y negros, de morena piel, y cara limpia, como su alma. -Contestó seguro-.
-¿de dónde vienes?¿dónde creciste?,
Sorprendido, con gesto contrariado, levantó sus manos moviendo los dedos por encima de su cabeza, señaló con la punta de su pié un par de palmos, delante, hasta girar sobre su cuerpo, y como dolor acompasado en la garganta, un quejío salió de su boca, que respondió:
-"Pishita", ¿no lo sabes?, de un gran pueblo, blanco y verde, que se llama Andalucía.
Desde entonces, viajo detrás de él.
A mis amigos artistas. Al flamenco.
Chema de Mingo.
ETA Y LOS NACIONALISMOS: UN FUTURO INCIERTO
El desarrollo actual del mundo esta configurando y consolidando a los pueblos de forma aleatoria, sin fundamentos lógicos, como la historia o la cultura…..
Las circunstancias que definen el futuro de los pueblos están elaboradas sobre criterios exclusivamente macroeconómicos y globales. Un liberalismo en el que sólo la economía determina las fronteras. En tales circunstancias, ETA y el resto de grupúsculos, insignificantes para el mundo, e inocuos en cuanto a razonamientos políticos, no tienen futuro.
ETA reivindica un sentimiento vasco, sin darse cuenta de que no está prohibido. Con la cobertura del terror, pretende imponer el odio hacia todo un pueblo: el español, del que los nacionalistas forman parte, con su riqueza (quizás la mayor del país), para bien y para mal.
No se puede construir un país sobre cimientos de odio. No hay contradicción en sentirse vasco y español, pero ETA se empeña en que la haya. Es una tarea irracional.
La única oportunidad que la futura globalización ofrecerá a los pretendidos nacionalismos geográficos, está basada en estructuras comerciales y estratégicas, sin tener en cuenta la piel, la historia (discutible), el credo o el sentimiento popular. El futuro es de las empresas, de quien controle el dinero, las armas, las fuentes de energía, el agua, etc. Y sólo existirán alianzas en torno a los poseedores de éstos bienes.
Todos somos sospechosos de pertenecer a otra tierra; sin embargo, sólo hay una frontera: la natural. El aire que respiras hoy aquí, mañana puede estar en Pekín, igual que el agua y el Sol.
En el futuro que estamos consintiendo, habrá que luchar por uno mismo con tal vehemencia, que se matará al vecino aunque pertenezca al mismo lugar desde sus ancestros, si con ello se consigue algún beneficio. Estamos asumiendo la cultura liberal capitalista en la que sólo tienen cabida los más listos, los más fuertes, los más guapos, los más ladrones…. Se perderán los principios, la ética y la moral en un mundo materialista, lo espiritual pasará a ser una sinrazón. El dios se llamará dólar, y los profetas serán personas del nivel y la categoría humana de personajes como Murdoh, Zoellick, Steve Ballmer, o, directamente
ETA, el sionismo judío o Al qaeda, por ejemplo, basan su estrategia en aquello que niegan: lo que ellos denominan informadores, en otros lugares son chivatos. A quienes homenajean y denominan héroes, que asesinan por la espalda, en cualquier otro lugar se les califica de cobardes.
Confiemos en que ésta sea la definitiva.
Yo no les creo, porque ya hay, también en ETA, intereses económicos y demasiada gente que vive de ello. ETA ya no es una ideología que representa la voluntad de un pueblo, ETA es un negocio más.
ETA caerá por su propio peso, por su actitud con los vascos, con sus vecinos, con los niños que crecen viendo a sus mayores callar por miedo. Porque el miedo es como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se traslada….y acabará con ellos.
Defendamos todo aquello en lo que creemos con la palabra hasta que convenzamos a la mayoría.
No hay más.
Chema de Mingo.
"Pero sólo una cosa tengo que pediros: Cuando mis hijos sean mayores, os suplico los hostiguéis, los atormentéis como yo os he atormentado a vosotros, si veis que prefieren las riquezas a la virtud y que se creen algo cuando no son nada; no dejéis de sacarlos a la vergüenza si no se aplican y creen ser lo que no son; ......porque así es como yo he obrado con vosotros" (Del libro Diálogos de Platón. Referido al discurso de Sócrates antes de su muerte).
DEL INDIVIDUALISMO Y EL COLECTIVISMO
Ya sabemos que el individualismo y el colectivismo son complementarios, pero intento esbozar aquí algunos de los riesgos que se corren con cada uno de estos conceptos.
El individualismo es la defensa egoísta de lo particular frente a lo colectivo.
El colectivismo surge como una necesidad y un compromiso de defender lo común frente a los intereses particulares.
A partir de ahí, se implantan unos principios sociales para garantizar un mínimo de prosperidad y bienestar general.
Esto se manifiesta, por ejemplo, en la educación: Si a un niño no se le enseña, dirige y orienta, no se desarrollará.
-¿Debemos participar en la ecuación de los no-formados, o, dejamos que cada uno se forme y eduque solo?
Partimos de una necesidad de “otros” y de un acto violento, el parto, para nuestro nacimiento. Así pues, la violencia forma parte innata de nuestra personalidad; la clave es moldearla y dirigirla.
Las flores que se siembran aisladas con suficiente sol y agua para ellas crecen bien, pero solas, ni acompañan ni afectan a las demás. Viviendo juntas se aportan simiente, abono y humedad colectivamente. Una flor excluida en el campo no puede defenderse de un huracán. Creciendo juntas las flores se protegen. Es cierto que hay malas hierbas, pero eso hace más fuertes y resistentes a las demás.
Uno es benevolente consigo mismo porque sólo él se controla y confronta. El análisis propio tiende a la reflexión a la justificación y a la indolencia.
Cuando un individuo es parte activa de un colectivo esta sometido a juicio constantemente y crece o evoluciona por inercia, directa e indirectamente.
El individualismo (principio capitalista) conduce al egoísmo, la oligarquía, la autarquía, el nepotismo, la monarquía y la teocracia. El colectivismo (principio socialista) al grupo, a la participación, a la democracia, el asociacionismo, la colaboración y el debate teológico o filosófico. La meditación individual es un bien común, pero no debe ser un fin en sí mismo, sino un método de actitud personal como aportación a la sociedad.
La filosofías y religiones que yo denomino “intimistas” proceden de la negación de un Dios para sustituirlo por la superación del “Yo”. Eso es bueno, pero tampoco debe ser un fin en sí mismo. El sistema ha canalizado estas filosofías para disgregar al colectivo y perturbar la agrupación general. Curiosamente las nuevas filosofías intimistas surgen en USA, paradigma de lo privado, lo particular y “lo mío”.
- ¿Nos están manipulando?.
El respeto al otro es básico en cualquier mundo organizado en sociedad, pero:
-¿Debemos consentir los errores individuales que nos afectan a todos?
El colectivismo requiere compromiso, el individualismo intención. El colectivismo es pragmático, revisionista, crítico y, en ocasiones visceral y agresivo, marcha por demasiados caminos pero, con un principio: dos pasos adelante y uno atrás para esperar al compañero. El individualismo es testimonial, idealista, etéreo y espiritual, solo tiene un camino y anda solo.
Respecto de las religiones basadas en el confucionismo, el hinduismo y el budismo, también habría mucho que recapacitar: “La ley del karma no precisa legislador. Funciona en su propio campo sin la intervención de un agente de dirección externo e independiente” (A Manual of Buddhism). “Busquen salvación solo en la verdad; no acudas por ayuda a nadie aparte de ti mismo” (Buda).
-¿De verdad podemos salvarnos “solos” del sufrimiento, de la angustia, de la marginación, de la explotación…. y encontrar la verdad?: Yo, no !.
Nunca se ve el fin en el Mahayana (vehículo budista), y tampoco tiene paradas.
- ¿ De verdad el Dhyana ( iluminación ) tiene implicación social?. Como mucho, podría tener influencia ( que está bien ), pero nunca implicación.
-¿En verdad, alguien cree que se puede hacer desaparecer el sufrimiento? Si de verdad hay alguien que no sufre, es que no le importa nada.
-¿Se puede llegar al Nirvana (salvación) a través de un Karma (camino) y un samsara (renacimiento) independiente?. Entonces, la persona no necesita de nadie para evolucionar:
-¿Es esto cierto?. Piénsalo.
Si no nos molestásemos unos a otros,(dentro de un orden, por supuesto), nada se superaría, nada se movería, nada se transformaría, nada progresaría….Después de observar el sometimiento a que está obligado el mundo, me pregunto:
-¿Debemos guiar y provocar, o respetar la indolencia?
-¿Debemos callar o hablar?
-¿Criticar o justificar?.
Totalmente de acuerdo en sustituir a un único Dios por el Ser (persona) pero:
- ¿Todo está en nosotros, (individuo) o en el colectivo?.
Si todos estuviésemos únicamente meditando
-¿Qué sería del llamado Tercer Mundo?.
Si no enseñamos a pensar y a meditar para actuar:
-¿Qué sería de los relegados y marginados, de las víctimas del sistema?
-¿Cómo se aplica en el individualismo el principio de la solidaridad?.
Lo colectivo conduce al contraste.
Si lo individual es el camino ¿por qué no prosperaron los esenios?
Estoy convencido de que todos podemos cambiar, pero, si nos dejan al albur del destino, no cambiaremos nunca.
Vamos a dejarnos de tanta “alma” y rompámonos los huesos, las camisas y los puños, por nosotros mismos y por los demás. Hay que meditar lo justo para entender la revolución….y hacerla ¡.
-¿no?
Chema de Mingo
A Mónica, Yolanda, Carlos, Luís y a Carmen.
TOMÁS GÓMEZ
No tengo nada contra Trinidad Jiménez, es mi compañera, y algunos de los que hoy la apoyan, como los que lo hacen con Tomás, lucharon conmigo allá por los años 70 contra la dictadura, cuando luchar era un riesgo.
Me gusta la filosofía por aquello de encontrar nuevas preguntas y destripar enigmas que nos renueven los pensamientos; sean todos los debates bienvenidos con sus ideas.
Yo creo en Tomás Gómez, Secretario General del Partido Socialista de Madrid.
Me sorprendió su manera de acercarse a Madrid, Pueblo a pueblo, barrio a barrio, un día y otro, hora tras hora con los vecinos. No lo había visto nunca. Me sorprendió que un economista hipertenso no se agotara en ese constante deambular por los distritos, entre empresarios y parados, comerciantes y consumidores, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, hablando de niños y su educación….cara a cara con el fuerte y apoyando al débil. Aún recuerdo con placer y asombro aquel día, en uno de los coloquios ciudadanos que le sembramos por Madrid, en mi barrio y ante la insistencia de los vecinos por interpelarle, pasadas ya las diez de la noche, un Tomás impertérrito, traje sencillo, voz natural y mirada descubierta nos dijera a todos: “ Yo, no tengo prisa, puedo estar aquí hasta que ustedes quieran, hasta que se acaben las preguntas….”. A muchos de esos vecinos les dio su teléfono personal.
Me gusta la gente así, porque la gente así no enferma, no tiene tiempo para dejar de hacer lo que le dicta su compromiso.
Y me gusta Tomás porque creo en los proyectos compartidos, y él está implicando, no sólo a la militancia en su proyecto para Madrid, está consultando con asociaciones, profesionales y personas de dispar cualificación con el fin de elaborar un proyecto de futuro para
Me gusta Tomás Gómez porque para él la política no es una profesión, sino un método, el medio que la sociedad tiene para cambiar las cosas que están mal. Yo también creo que a la política se llega para realizar proyectos y, una vez concluidos, hay que dejar a otros y sus propuestas nuevas.
Me gusta Tomás, sobre todo, porque me parece honesto y en el mundo liberal que impera, la honestidad es un gran mérito y debería ser el auténtico adjetivo de lo político.
Me resulta especialmente interesante un político al que los medios de comunicación ningunean y que no se mueve por las interesadas encuestas ( que nunca aciertan ), porque tengo muy claro, desde hace mucho, que los medios sólo apoyan, difunden y propagan a los suyos, a los que favorecen el sistema….
Y me gusta la gente que, en política, no divaga. Porque ha dicho que Telemadrid será de servicio público, plural, y no un instrumento de propaganda del Partido gobernante. Porque habla de Sanidad Universal y gratuita, pública y no privatizada. Porque se ha comprometido a establecer una educación de 0-3 años gratuita, tan importante en las parejas de jóvenes trabajadores. Porque piensa en los mayores, en los que -no producen-, y le hace un político digno implantar equitativa y ecuánimemente
De verdad creo que Tomás Gómez cambiará Madrid; es una persona a la que le importa el adoquín, el árbol, el trabajo, el parado y la empresa, el contratante, el contratado y la salud, las personas y su educación….
Me gusta Tomás Gómez porque es humano, con razonamientos humanos y hechos humanos.
Soy militante socialista convencido de que el mundo puede cambiar, y creo en la democracia firmemente. Si Trinidad Jiménez gana en las primarias como candidata para
Tomás, no me importaría perder las elecciones contigo porque creo en ti, pero, ¡ espero ganar !. Por mis vecinos....
CARTA A JUAN VILLARIN.
Querido Maestro:
He vuelto a saber de ti. Hacía tiempo que no te sentía, y, fíjate, sin esperanza ya de verte, he vuelto a saber de ti. ¡ Qué cosas ¡.
Sé que sería más fácil escribir a Dios, a Allah, a Buda o a cualquier otro Poder Omnipotente, pero ya no confío en ellos. Sus representantes en la tierra me han decepcionado, no les hablan, y, lo que es peor, no les escuchan. No quiero creer en un Dios observador, necesito un Dios activo, valiente y atrevido. No creo en Él porque consiente que hombres injustos nos castiguen en su nombre. Dios ha dado látigos a crueles domadores, a hipócritas puritanos, a sádicos verdugos.
Déjame por un rato, vacilar a la muerte.
Madrid te echa de menos Juan, igual que la literatura. Yo, particularmente echo de menos mandar a tomar por culo a unos cuantos en su cara (como tú lo dirías y como tú lo hacías); tantos mediocres de todos los sectores, especialmente del nuestro, del periodismo, que venden su alma al Sr. Poderoso capital, al Sr. condiciones para trabajar, tan amigo de D. falso prestigio.
Así estamos Juan, o –mejor dicho- así seguimos, los ricos cada vez más ricos, y los pobres, peor. Aún nos diferencia el idioma y el color de nuestra piel. Todo el mundo siguiendo los pasos que nos marcan. A veces me pregunto por qué, después de lo visto en la historia, la mayoría de la gente piensa y se parte la garganta defendiendo las tesis de sus jefes, de sus empresas, de los bancos, del capital: ¡Son unos ganapanes!.
A mí, no sé qué me pasa, pero me resulta ominoso defender lo que sé injusto, sólo preservo lo que yo pienso es correcto. En estos momentos alternativos, prefiero pasar hambre como tú, si con ello mantengo sin mácula mi dignidad y el juicio.
Uno de nuestros egregios filósofos, el estagirita Aristóteles, nos enseñó que “el sabio conversa y pregunta mientras el necio discute y ofende”. Y así yo, he optado por las ideas y no por la literatura.
El sistema dominante se ha propuesto imponernos, a la fuerza, la continuidad de lo tradicional. Todo vale para la involución del ser humano. Como en todos los siglos sin cultura y sin tecnología, se utilizan las armas para perpetuar lo antiguo, las tradiciones, las creencias….es el método conservador (que ahora se llama liberal o, neo-liberal).
No importa el “dios”, lo que importa es controlar nuestra moral y hacerla productiva, sumisa y conformista. El sistema nos adocena, Juan.
Los malos políticos, en su esfuerzo por evitar críticas, enuncian frases para los directores de periódicos y no para los ciudadanos. El capitalismo, los lobbys y la prensa, han conseguido que la política se desentienda de la razón ciudadana.
Fíjate cómo ha cambiado todo, ahora los pobres tenemos que poner dinero para que los que nos han arruinado vuelvan a enriquecerse, así podrán robar de nuevo. Los jueces son juzgados y sentenciados por los delincuentes que, a la vez, son ellos mismos. El dinero negro supone tal evasión de impuestos que la crisis se resolvería. Los que taponan su boca hablando de España, una y unida, llenan sus manos con fajos de billetes que evaden a paraísos fiscales. Ahora Los patriotas se llevan el dinero a Suiza y la mayoría de nosotros lo comprendemos. Son las cosas de “Alí-Babá” que ahora vive en la calle génova.
Estamos que no nos enteramos, pero estamos muy contentos. Tendrías que ver las bocas y los culos de aquellos tan rebeldes de nuestro tiempo, Juan….son cuevas, con murciélagos y todo.
Divulgamos ideas con tan poco arraigo interno, que llegamos al poder y no nos atrevemos a defenderlas, o no somos capaces de ello cuando nos damos cuenta de que formamos parte de otro poder invisible pero efectivo: “poderoso caballero” el capital. Frente a las ideas y la ética, se ha impuesto la economía. Todos los mediocres se ven capaces de salir individualmente de la insignificancia, y con ello, perpetúan la corrupción.
No dejo de sorprenderme cuando analizo cómo hemos cambiado; mientras yo pienso que la felicidad son un montón de momentos que dan las pequeñas cosas y te hacen grande e inmenso el instante; para la mayoría de la gente, la felicidad consiste en una sola cosa: el dinero.
Dale recuerdos a mi viejo, andará por algún bar de allí; seguro que donde estáis no le ponen leguleyos obstáculos para beber.
Un abrazo, maestro Juan Villarin.
Chema de Mingo.
Todo el mundo quería pintar el aire de colores. El tiempo pasaba entre estaciones inconstantes y mientras, el aire se divertía entre rojos, azules y verdes pretendiendo imitar al arco iris, aunque ningún color le pintaba.
Mi piel era clara y mis ojos oscuros, pero anhelaba mi aire.
Jugando entre tormentas, sorprendida con la barahúnda atronadora, reía bebiendo el agua contaminada que albergaban ominosas nubes, y olvidaba el resto....
Cuando llegó a mí, yo ya había muerto.
A mi aire
LEYENDA GRIEGA
En los primeros instantes de la vida, Cronos, Titán del tiempo, había establecido que el día no tuviera fin. El destino de los mortales dependía de la voluntad de los dioses y sólo ellos podían cambiar el curso de los acontecimientos.
En Creta se dirimía una gran batalla entre quienes construían el templo de Zeus ( dios de dioses ) y quienes pretendían derribarlo.
Sartes era un viejo soldado que había pasado la mayor parte de su vida defendiendo aquél anhelado templo protector de su pueblo. La guerra no le había concedido oportunidad de encontrar esposa y crear su descendencia. Sentía que el dios del tiempo no deseaba otorgarle ese privilegio.
Del otro lado, Ahnis era la hija menor de Perteo, un comandante agresor cuyos ejércitos pretendían negar la preeminencia de los dioses sobre los humanos. Era tal la juventud y belleza de Ahnis que los constructores del templo de Venus se habían inspirado en ella para imaginar las medidas de la diosa.
Un día, mientras Ahnis se bañaba indefensa en el lago de Apis se sintió observada; era Sartes que, herido en la batalla, acudía al estanque para limpiar sus heridas. Esa dulce visión veló sus sentidos; meditaba sobre la sublime belleza que retozaba en el lago y que nunca podría conquistar por medio de las armas.
Aquella manera de observarla, aquella distancia mantenida y ese respeto evidente, despertaron en Ahnis un inevitable interés por el militar herido.
Cupido, que gustaba de construir sus flechas con los juncos de aquel lago, decidió entretenerse impregnando la punta de una de ellas con la sangre de las heridas de Sartes y atravesar con ella el corazón de Ahnis. Pretendía convertir sus insinuantes miradas en verdadero amor.
Como por azar, los encuentros se sucedían entre ambos. Algo los arrastraba hacia el lago una y otra vez… hasta que el amor comenzó a hacer acto de presencia.
Cuando ambos se encontraban allí olvidaban sus orígenes, las contiendas entre sus pueblos, y hasta distraían sus diferencias….sólo predominaba la pasión.
Pero el viejo guerrero y la joven heredera habitaban un mundo que no les aceptaba; sus hostiles pueblos reprobaban esa relación entre enemigos. También en ambos bandos se rechazaba su diferencia de edad. Nada ni nadie aliviaba la desdicha de los infaustos amantes.
Desesperada por el rechazo que ese amor suscitaba en su pueblo, Ahnis determinó suicidarse y entregar su destino al arbitrio de los dioses. Pretendía evitar con ello que su amado Sartes sufriera más tribulaciones que las ya provocadas por la propia guerra.
Afrodita, la diosa del amor, consternada, disponía elevar el alma de la joven hasta su morada en el Monte Olimpo.
Los dioses elogiaron aquella prueba, convencidos de que así demostrarían que el amor de aquellos seres tan sólo era fruto de la irresistible lujuria inherente a los mortales.
Ella moraría en el Olimpo, mientras él continuaría en el seno de Gea, la diosa de
Sartes, ofendido con los dioses que dudaban de su amor, les ofrece su vida en la batalla para salvar el templo de Zeus. El viejo guerrero estaba dispuesto a compartir su vida con Ahnis, aunque para ello hubieran de habitar el reino del Hades abrasador.
Los dioses advirtieron una ocasión inmejorable para solazar sus intrigas y concederían su deseo a Sartes. Ahora retozarían dirimiendo quién de los amantes sería el mayor y quién el joven.
Hera, esposa de Zeus y reina de los dioses, estaba celosa de Ahnis, por ello pretendía que la mujer fuese la de mayor edad, así evitaría que Zeus, fascinado por su belleza, la cortejase.
Pero Afrodita se negaba a deshacer la unión leal y sincera que existía entre ambos. Aquel regocijo de los otros dioses le parecía despreciable. Así, envió a Hermes, su mensajero, en busca de Cronos, dios del tiempo, ocupado en la aventura que Poseidón había impuesto a Ulises con las Sirenas. Cronos acudió de inmediato al Olimpo y al conocer lo que las otras deidades pergeñaban, se sintió ofendido.
Enfrentada al resto de los dioses, Afrodita pidió a Cupido que se mantuviera cerca de Ahnis y Sartes para incrementar su amor; Cronos, su aliado, decidió instaurar en el Tiempo al Sol y
Ahnis, afligida en su tristeza por las distancias que los dioses les imponían, ofreció sus ojos a Hera, la diosa que más urdía su desamor. Le entregaba su belleza para desencantar a Zeus y evitar los celos de Hera; y aceptaba también no ver nunca más a Sartes si les mantenía unidos; no los necesitaría jamás, si no era para mirar con ellos a su amado. Sartes, en su desesperación, ofreció a Zeus su entendimiento suplicando conservar el corazón de Ahnis.
Los dioses, abatidos en la disputa, sintieron piedad de ellos y cesaron sus mefíticas acciones.
Hera, todavía celosa y desconfiada de Zeus, exigió al panteón que aceptase las ofrendas, privando de su visión a Ahnis y aturdiendo la razón de Sartes. Aquellos concertaron, a cambio, la inmortalidad del amor.
Los amantes, lejanos en espacio y tiempo, víctimas de los dioses e inermes ante el poder de éstos, perdieron la razón entregados a su destino con la promesa del amor eterno.
Zeus decidió preservar ese sentimiento y determinó que desde entonces el amor no tuviera edad.
Y con esa sentencia zanjó la disputa que mantenían los dioses.
En honor a los amantes, otorgó a los mortales disfrutar de sus sentimientos siempre que éstos fueran puros y sinceros.
Y los amores imposibles en el tiempo quedaron perpetuos en los aires de Gea bajo supervisión de Cupido.
Desde aquel instante, para los humanos, el amor es inmortal y ciego, no guarda tiempo, y le acompaña siempre, la locura.
Chema de Mingo.
Quise encender la luz pero, me daba miedo porque me amenazaba la energía nuclear.
Quería tomar cacao y no podía porque era extraído por una empresa que explotaba niños en los suburbios africanos, y explotar niños no me gusta.
Quería coger mi coche y no podía, porque la gasolina era fruto de una guerra para robar el petróleo de otro pueblo, y no me gusta la guerra que roba y asesina a mis hermanos.
Quería comer carne y no podía, porque los animales pertenecen a la misma naturaleza que yo, y matarlos no me gusta.
Quería viajar pero no podía, porque el mundo estaba acotado por fronteras.
Quería disfrutar del campo y del mar, pero no podía porque pertenecía a otro y me cobraba por ello. Eso no me gusta.
Quise amar, pero no encontré corazones, porque no había corazones con amor.
Quise mirar al cielo, pero lo encontré nublado, opaco de satélites y cubierto de oraciones perdidas, y eso no me gusta.
Me sentía solo, marginado, impedido, pervertido, aislado, ofuscado y perdido….
Quise llamar a un amigo, pero mi amigo estaba ocupado en sus negocios y no podía atenderme.
Y decidí cambiar el mundo, para transformar las cosas que no me gustan…. ¡porque si!.
SOBRE EL AMOR
DESPUES DE LEER TU CARTA:
Guardaré esta carta en el corazón de mi lluvia, y quizás, cuando el abismo de los miedos me arrastre por el fangoso suelo, arrecie sobre mí, para destaparme del oscuro lodo que asfixia mi imaginación y la perturba.
Acudiré a ella para atacar como Quijote, molinos y rebaños, iglesias y marqueses que impiden a mi doncella suspirar íntimamente sobre mi pecho armado de locura pasajera.
No venceré mi temor; nunca veré la luz estelar de mi agujero; jamás evitaré que mis sueños, sabanados de terror, expiren al alba de tu mirada.... si no es con tu alma, llena de voluntad esquiva de tentaciones; de tu pasión, ciega de falsos prometeos; unívoca.... mía....
Yo, ya te quiero desde hace mucho.
PD: Tu alma es la diosa de mis errores. La única que puede perdonarlos.
DESPUÉS DE ESCUCHAR TU CANCIÓN:
Gracias, de verdad. Muy bonita la canción. La creo.
Pero el amor no es sólo ritmo y melodía (que también). El amor es desaparecer entre un millón y después sentirse juntos a mil metros de distancia.
El amor es ganar tiempo a la vida entre cómplices miradas.
El amor es no dormir porque algo te preocupa, levantarme y asegurar que nunca más volverá esa preocupación.
Amar es quitarte las dudas, es no callar, no atender a nadie cuando tu me necesitas, no sentir el frío en la montaña y tomar un helado en el averno; así, sin enterarme de nada.
Amar es no devolver la jugada, es aprender a jugar para ti. No hay juego más emocionante que jugar contigo.
Amar es servirte hasta que estés saciada, levantarte cuando estés cansada.
Es hablar por ti cuando callada, penada de inseguridad, no te atrevas a vivir. Amar es estar ahí, siempre ahí.
Amar es despreciar a Baco, a Hermes Venus y Afrodita, sólo por el aura de tu mirada.
Es sentirte, sin que te pase nada. Es no tener miedo a nada.
Es desear la lluvia, tirarse al mar, sentirse mojada.
Darme cuenta de que me necesitas antes que tú. ¡Eso es amar!
Es no esperar, no dejar, que nadie te haga nada.
Es darte mi libertad- sin libertad no hay nada-. Así, porque yo quiero, porque me sale, porque detrás no hay nadie, ni las hadas....
Amar es estar ahí, siempre ahí.
Si no es así....no hay nada.
A Carmen Aguilar
ESPAÑA DEL ESPERPENTO
He visto, a lo largo de la vida, muchas españas. Recuerdo mis viajes hasta las puntas de ésta tierra, y me viene a la memoria
Luce la miseria canaria, donde los mulatos de día, son mulatas de noche, para devolver el engaño a quien engaña; es
España del “quejío”, el sur de España, mora, gitana, morena; blanca por fuera, negra por dentro. Andalucía gris,
Continúo viajando hasta
España portuguesa, España conquistadora, de viriatos traicionados y huestes destructoras.
Quedan más españas; las de clara piel y oscura el alma,
Aquí nací yo, en medio de España, mitad queda ahora de mi querida España. La del “Siglo de Oro”, la de los grandes genios muertos de asco; la de Cervantes, Quevedo, Lope, Calderón….la España de todos….¡mierda pa España!. La de quijotes y sanchos, el único lugar donde escriben los mancos.
País de picaresca, el más burlado, un País gigante con reyes enanos. La tierra del orgullo, donde se tienen celos después de cornudos. España machista, donde la envidia es princesa y el pensamiento vasallo: ¡Su España!.
Hay más españas, pero no sé cuál es más España. La que huele, la que mama, la que se humilla, la que se arrastra….La España del litoral, mediterránea ¡vendida España!: corruptos especuladores, traficantes y mafiosos liberales: ¡ninguno de España!.
La que después de cinco siglos todavía no sabe de su labor en América.
Donde nunca pasa nada.
Escribo esto desde una España pequeña, cárcel de España. La que fue universal no me deja, me acosa y me derriba aunque nunca hice mal. Es,
España sin himno y sin bandera. La de políticos que inventan nuevos problemas porque no saben solucionar los que ya existen.
Así es España, como la vió Larra y se acabó suicidando; yo, aunque confieso que lo he pensado, de momento no lo hago, prefiero luchar por mi hueco, mi dignidad y por ella: ¡Mi España!.
Chema de Mingo.
Había una vez un mundo en guerra que enfrentaba al reino de La tierra Sol contra
El rey de Tierra Sol tenía tres hijos, necesitaba descubrir a cuál de ellos cedería el trono cuando llegase la hora de su sucesión.
Así pues, reunió a todos los eruditos y sabios del reino, acordando enviar a los tres príncipes en busca de un magno episodio para bien de su pueblo.
El rey convocó a sus tres hijos y les dijo:
Sabéis que durante siglos el reino Sol y Luna mantienen una interminable disputa. Ha llegado el momento en que uno de vosotros realice tan honrosa hazaña, que se haga digno heredero de mi reino. Aquel que dentro de un año regrese con la mayor victoria será nombrado Rey – les dijo-.
El mayor de los príncipes, organizó un gran ejército y declaró la guerra a todo aquel que osaba renegar de su gobierno. Pero los vencidos se convertían en enemigos opuestos a su poder.
El segundo hijo, se llevó oro y dinero, con intención de comprar a todos los Condes y Marqueses del reino y amasar una gran fortuna; conseguiría así el reino más rico y poderoso. Pero, cuanto más ricos eran sus aliados, más pobres dejaban por el camino, que nunca se unirían a su causa.
El menor de los príncipes, partió sólo, caminó durante meses, hasta que un día se encontró con otro joven aspirante heredero del reino Luna – el reino de sus enemigos - que también anhelaba una gran victoria. Comenzaron una cruel pelea interrumpida después de varios días, al escuchar los muchachos un dulce sollozo que parecía provenir de un alma desesperada; aquella tristeza conmovió sus almas. Se trataba de una dulce niña que lloraba desconsolada junto a la orilla del río que dividía los dos reinos.
-¿Por qué lloras niña? –Preguntaron los muchachos-.
- No puedo unirme a mi abuelito, íbamos en busca de la fórmula de la paz cuando una horda de ejércitos y comerciantes derrumbaron el puente y quedamos separados-respondió ella-.
Los dos príncipes decidieron gentilmente aplazar su contienda para ayudar a la delicada chiquilla y a su abuelo.
La fórmula de la paz se encontraba en la cima de un monte lejano.
Por el camino, la niña ingenuamente transmitía sus proyectos y fantasías futuras, pero el experimentado abuelo le hacía volver a la triste realidad, explicándole que mientras durase la guerra, aquellas ilusiones no podría verlas cumplidas.
Cuando llegaron a la montaña, divisaron desde la atalaya ambos reinos, observando que las dos tierras eran iguales.
La niña preguntó entonces a su abuelo, cuál era la causa de la guerra
–La ambición de los hombres que les hace enfrentarse y destacar sus diferencias - contestó el abuelo -.
Los príncipes, intrigados, preguntaron al sabio anciano:
-¿Porqué los hombres se empeñan en buscar sus diferencias? -
- “Si los hombres luchasen por el bien común y conviviesen con la armonía que propone su naturaleza, se acabarían las guerras, y los ambiciosos no tendrían porqué luchar”. –prosiguió el abuelo- “La venganza y el odio del pasado, no deja a los hombres descubrir que el futuro y la experiencia son fuente de sabiduría, semilla del amor. Aquel que siembre el amor verá brotar la fórmula de la paz, y la paz es la mayor de las victorias”.
¡Justo lo que anhelaban los jóvenes príncipes!.
¿Sabéis quién gobernó aquel reino?….
El hijo mayor en coalición con el segundo.
Chema de Mingo.
Hace muchos, muchos años, en lo alto de una gran montaña desde donde se podía otear el mundo, vivían felices una mujer y un hombre que no se conformaban con lo que tenían, no les faltaba lo imprescindible, pero ambicionaban conseguir más.
-Yo quiero más dinero, más poder; someter a mis semejantes; y que las mujeres bellas se pongan a mi disposición, que anhelen estar a mi lado y disfrutar conmigo. –dijo él-
-Yo pretendo muchas joyas, abrigos de piel, disponer del hombre más poderoso; que el resto de la humanidad admire mi presencia, mi belleza y mis lujos. Deseo poder sobre el poderoso –replicó ella-
No les importaba lo que hubiese que hacer para alcanzar sus objetivos de opulencia.
Urdiendo estrategias para conseguir beneficios sin que nadie lo pudiera impedir, tomaron algunas decisiones:
-Organizaremos la distribución de la riqueza de forma que lo básico como el pan, sanidad, transporte, vivienda, cultura y todo lo necesario, tenga precio. De ésta forma, todos habrán de trabajar para nuestra empresa y someterse a nosotros.
Jugaremos a conseguirlo todo, cuando las cosas vayan mal, pronunciaremos palabras que nadie entienda, hablaremos de “crisis”: ¡utilizaremos el miedo!; esconderemos lo nuestro y explicaremos a todos que necesitamos su sacrificio. En nuestras empresas, crearemos puestos intermedios y así, otros harán el trabajo sucio. Les compraremos su tiempo por poco dinero. No sabemos cómo terminará todo, pero, nosotros continuaremos con todo bien guardado, y pasándolo bien.
Como tendremos más dinero que nadie, chantajearemos a profesionales que elaboren leyes de acuerdo a nuestros intereses. Convenceremos a la fuerza, y para lograrlo formaremos un ejército que nos proteja de quienes se opongan a nosotros –reflexionaba él-.
-Estructuraremos asociaciones dedicadas a contrarrestar a nuestros adversarios políticos. Diremos que somos mejores y que perseguimos ideales similares a los suyos. Convenceremos a todos de que también para nosotros la igualdad es lo primero. Diremos en público aquello que la gente desea oír; así pareceremos iguales y nadie podrá replicarnos. -Concluía ella-
-Dividiremos el territorio y negociaremos los intereses de cada Nación. En caso de que algún país no reconozca nuestros intereses, lanzaremos beligerantes campañas de acoso y desprestigio. Les denominaremos “malignos” y enviaremos nuestros ejércitos para acabar con ellos –matizó él-.
-Necesitaremos medios de comunicación; televisiones, radios y periódicos desde los que propagar nuestras ideas y proyectos de forma que parezcan interesantes y necesarios para todos; lo denominaremos “libertad de expresión”. Aquellos que quieran trabajar en nuestros medios, tendrán que difundir nuestras virtudes, aunque tengan que inventarlas o mentir. Dependerán de éste conglomerado. Les encumbraremos y les dotaremos de prestigio profesional por encima de los demás. Crearemos personajes, familiarmente habituales, simulando una imagen entrañable ante la sociedad, que transmitirán el nuestro, como un modo de vida ejemplar y deseable -Insistía ella-.
¡Todo lo que nuestra vista observa desde ésta atalaya, será nuestro! , ¡Y también lo que no vemos pero podemos imaginar! .
Para perpetuar nuestras normas, crearemos una figura aparentemente impoluta, a la que todos respeten, alguien que se sitúe por encima de todos los demás. Aparentando que no tiene sentimientos, que es perfecto…. Y le llamaremos “juez”. Nadie podrá cuestionar sus decisiones, nadie podrá bajarle de su pedestal, “¡sólo nosotros!” –inquirió él-
-Pero, ¿y si algún día se dan cuenta de todo?. –dijo ella-
-¡Va!, Para entonces será tarde.
Y el cuento continúa….
Chema de Mingo.
Negamos a los musulmanes sus creencias y su Dios, como si el nuestro fuera mejor o diferente. Les reprochamos que utilicen demasiado tiempo en invocar a Alá y en hacer su guerra santa.
Nosotros, que renegamos de creencias en dioses, dedicamos nuestro tiempo a otro dios llamado: dinero; a él le dedicamos nuestro tiempo, nuestro orgullo y nuestra salud. Creemos que ofenden a sus mujeres por culpa de su religión; nosotros ofendemos a nuestros hijos por culpa de la nuestra.
Les menospreciamos para lavar nuestras manos intentando lavar nuestra conciencia. Tenemos claro el mandato de justicia terrenal y les dejamos pudrirse sin hacer nada. Nosotros, los occidentales que tenemos claro el concepto de libertad, y nos vanagloriamos de ello, nos esclavizamos ante nuestro dios. La diferencia entre unos y otros es, que, mientras aquellos están sometidos forzosamente, nosotros nos sometemos de forma voluntaria.
Los europeos gozamos de una paz ficticia; nos pretendemos intocables. Discutimos frente a las cervezas mientras nuestros obispos-capitalistas deciden por nosotros si trabajaremos sesenta horas, si disfrutaremos de menos vacaciones, si nos tendremos que pagar las medicinas…; y llegará el día en que apenas podremos respirar gratis. ¿A quién pediremos solidaridad entonces?.
El capitalismo es nuestra religión. Si consentimos cosas como el genocidio que el sionismo está cometiendo en Palestina desde 1967, tarde o temprano, nosotros también, lo iremos perdiendo todo poco a poco.
España y el resto de Europa, si queda algo de decencia, deberían romper inmediatamente relaciones con Israel. Sólo aislados volverían a su lugar. Pero nuestro dios está ocupado con las hipotecas y el Alto Representante de
Es cierto que quizás, marginar al pueblo judío, daría alas a los países árabes que pretenden atacarles; pero, no es menos cierto que éste holocausto que dura ya dos semanas, no es una hipótesis. Ésta es una matanza real. Los sionistas están sembrando un odio en el mundo que será difícil encajar para la historia. Todos necesitamos un nuevo dios.
En este asunto, como en tantos, Estados Unidos no es imparcial. Obama tiene el handicap de ser negro, de haber sido relacionado con el mundo musulmán; algunos de sus principales consejeros lo son gracias al apoyo del lobby judío. Obama ha sido elegido por los norteamericanos, y su principal aliado en la zona es Israel. Lo lógico será no esperar gran cosa de Obama.
Mientras tanto, el indefenso pueblo palestino, inerme, está siendo aniquilado. Mientras tanto, se está cometiendo un genocidio delante de todas las democracias occidentales.
¿Qué respeto puede tener un país que vive por y para su religión, que bombardea mezquitas y hospitales, niega el agua, la comida, la ayuda humanitaria y la sanidad a la población civil?. ¿Qué podemos esperar de un país que persigue radicales en paro, sin familia y sin esperanza, un país que asesina niños con tanques y aviones?.
Hay judíos buenos, como hay norteamericanos y árabes buenos. El problema es que estamos consintiendo que los malos, los ignominiosos, nos dominen con armas, con los medios de producción, con la política y la jurisprudencia. Ellos que dominan las agencias de información prefabrican las respuestas que nuestras conciencias maculadas buscan.
Una democracia no puede ser aquella que sólo otorga derechos plenos de ciudadanía a quienes profesan la religión judía.
Israel elude todas las resoluciones de
Quizás lo peor esté por llegar el próximo mes de febrero, y quizás se llame Benjamín Netanyahu.
Chema de Mingo
josemariamingo@yahoo.es
En el principio era el caos, el inconmensurable abismo, violento, sombrío, exuberante,
salvaje….Un desorden confuso rodeado por la oscuridad eterna; El polvo, la bruma, el vacío y millones de partículas inertes deambulaban sin orden por el cosmos: era “la nada”.
Atravesado por una fulminante ráfaga de luz destellante el caos se condensó en una gota, y en torno a ella se aglutinaron las particulas de polvo y la bruma que se fusionaron para formar materia gris: “la Tierra”.
Y para que lo inerte adquiriese vida, un brote de aquella gota hubo de recorrer todas las partes de esa gran masa; y surgió el agua, y con ella la humanidad, los montes, los ríos, los animales, las plantas y el mar: ” la armonía “.
Todos necesitaban el agua para vivir, pero sucedió que el agua dejó una parte de sí en la Tierra y se marchó a crear otros mundos.
Cuando regresó, encontró su parte vilipendiada, humillada, enferma y sometida por las mentes de los animales pensantes; encontró un mundo de guerras, desigualdades, injusticias, opresiones, contaminación….
Entonces se rebeló y descargó su ira sobre la vida que había creado, y provocó diluvios, huracanes, maremotos y desastres….
Gracias a la intervención de los dioses, el agua escuchó la súplica de los humanos y decidió concederles una tregua. Pero les exigió una prueba de su buena voluntad: deberían convivir en armonía con todo aquello que, en algún aspecto, por mínimo que éste fuera, formara parte de su creación. Así, aquel agua violenta les abandonó para alimentar y desarrollar nuevos mundos.
Los humanos, que no querían perder sus privilegios y abandonar sus negocios beneficiosos, engañaron al agua que, cuando regresó a la Tierra se encontró con un método denominado “ley” que todo el mundo debía acatar y, mediante el cual, aquellos que la necesitaran tendrían acceso a ella a cambio de un precio. El agua tuvo que quedarse en la Tierra porque existía la armonía que había exigido, pero, decidió imponer otra ley por la que los hombres también establecerían una relación comercial con ella: los seres humanos deberían demostrar su equidad distribuyendo agua de una manera justa para todos los habitantes de aquel mundo.Se aposentó en una gran parte de la Tierra y dejó que los hombres la distribuyeran entre sus territorios. Pero, los hombres dominantes se la apropiaron y la derrochaban mientras otros no tenían acceso a ella. La armonía, ya quebrada se acabó desmoronando.
Todas la miserias que emanaban del hombre llegaban al agua y la tristeza que producían en ella la contaminaba.
El agua se evaporaba queriendo huir de los hombres, pero los dioses la condensaban en nubes y la volvían a verter sobre la Tierra cada vez en un lugar distinto.
El agua comenzó a llorar y sus lágrimas salaron los mares. Sólo un halo de esperanza quedó entre los hombres. Desde entonces, el agua brota desde las montañas y se dirige hasta el mar con el anhelo de que un día los hombres encuentren de nuevo la armonía….
A Melâhat.
Me levanto por la mañana, echo mano de mi abrigo. Avanzo, rezongado hilaridad por el pasillo cercano al catre donde he disfrutado de un dulce sueño reparador de anguistas. Desde la ventana veo mi ciudad, estoy seguro de que nada me hará seperarme de ella ¡ nunca jamás !.
Todos los días admiro la tierna y delicada cara de un niño: hijo, sobrino, nieto, o cualquier otro menor que cohabita con los míos cerca de mí. Si surge algún pequeño inconveniente, acudo presto a mi "vieja", o a mi "tata"; y si las cosas no se arreglan como deseo, asisto a la Iglesia para rezar; soy creyente necesito a Dios.
En mi trabajo soy uno más. Cuando estoy cansado, mis compañeros lo entienden y se solidarizan. El sindicato acude a mí de vez en cuando para ayudarme y recordarme que tengo derechos. Hasta la policía me respeta (si voy afeitado).
A menudo, me encuentro con simpáticas y bellas mujeres que responden a mi mirada con una sugerente y fascinante sonrisa. Cuando esto sucede ¡ soy feliz !
Termina mi actividad y retorno al hogar donde encuentro reposo; me desahogo con la familia, con los seres cercanos a mí; siempre dispuestos a pesar de que recurra a ellos para descargar mi mal humor, mis frustraciones, los disgustos, la tristeza...siempre tengo alguien cerca.
Cuando el día no sale del todo bien vuelvo a la "piltra" de mi habitación, donde guardo mis cosas. Las paredes adornadas con recuerdos, el equipo de música. Estoy en mi sitio ¡ al fin !.
Tengo un amigo que no tiene casa, ni abrigo, ni catre, por no tener, no tiene ni sueño. Su madre y hermanos están lejos, sus hijos, muy lejos. La mayor parte del tiempo no tiene trabajo ¡ no es feliz !. La casa donde vive no es suya ¡ nunca regresa a su casa !. Desde la ventana no ve su ciudad, sólo atisba edificios que le recuerdan cuán lejano esta de su país.
Cuando mi amigo abre la puerta de su pensión, tiene la sensación de que ahí fuera se encuentra todo un ejército de enemigos a los que habrá de engañar para subsistir. porque se siente arrumbado de la misma manera en el trabajo que cuando pretende alternar. No puede evitar que se le juzgue con inquina antes de expresarse, que se le sentencie antes de actuar.
Nadie acepta que mi amigo comparta sus penas con él. Es despreciado por sus vecinos. Dice que no puede aprender a respetarnos porque nadie le enseña. Mi amigo se siente sólo la mayor parte del tiempo. También llora. Lo hace muy a menudo, a pesar de no tener un hombro familiar en el que hacerlo.
Tiene muchos defectos por su falta de preparación. Se siente un invasor, ¡ abyecto agareno !. Sin embargo, siendo realista, sus hábitos recuerdan los míos de hace unos años. No es cristiano, nadie le responde a su mirada con amabilidad. Se siente inferior y despreciado por no tener nuestras costumbres.
Mi amigo se llama Mohammed, o Flavio, o Illie, o Joanna, o Melâhat....y es inmigrante.
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